Teatro de odaliscas con tacones de aguja.
Manuel Montero
I El ángel visita cada noche a la enfermera (Amina). El actor es el joven marido de Despoina, y Amina le presta dinero y protesta que lo gaste en discos.
Amina:
La señora se ha indignado
porque cogí la mitad del azúcar.
Era necesario para mi hechizo.
Así se termina una servidumbre,
lecturas químicas, información salvaje.
Creen que porque un día
hicieron la vista gorda
tienen más que tú o yo derecho
a sus momentos confortables,
a sus honestos pasatiempos.
Despoina:
Ese principio, Amina, in media res
está muy bien...
Pero nuestro amado público
puede creer que tratas
de escribir otra ceremonia de criadas de Genet.
Amina:
Contaré entonces la noticia.
Porque hemos estado
deliberando la manera de presentar
la noticia pequeña de un atentado suicida poco logrado,
por parte de una enfermera filistea, desesperadamente,
que ese día no fue a la o ene gé.
Despoina:
Poses plásticas, es lo que interesa,
interiores de harén,
el tema de la mujer kamikaze,
aunque parezca que no,
da mucho juego.
Al autor le apasiona
la teología casi tanto
como la política.
La frase en hacerse,
como en hacerse joder la seductora.
Nos ha dejado indicado
que se trata de un teatro
de odaliscas
con tacones de aguja, que le interesa
lo que de cuadro viviente
tiene el teatro. Eso que liga
el adolescente inmortal y los cuadros
de Balthus
con el dispositivo exterior de Antonin Artaud, Peter Weiss…
sus reposos postreros y sus agenciamientos,
la complicación que para nosotras supone
poner un gato ahí,
porque es demasiado niña
lo que se ve.
Así que el gato no podrá faltar
en este interior persa o turco.
Lo que de cuadro viviente
tiene la mujer árabe.
Porque todo su erotismo
son poses plásticas.
Amina:
Oh, gato,
contrapunto complicado
que indicas privacidad,
yo te acaricio, sé samaritano, sacrifica tu gemido abrahamita
en el rito diverso, privado,
más griego que gitano.
A lo tuyo,
que te enerve el café
que con la leche en celo
te inmiscuyo.
No para ti el costo, no la miel,
eso te hará gato
en otro lado, en otro, cielo.
Despoina:
He visto en las películas
que desde atrás
ofrecen por andar
las enfermeras en Egipto,
donde las cosas son auténticas,
sobre tacones, agudos, atractivo.
Sobre el corto pasillo a la escucha
está el que lejos en el locutorio.
Amina:
Sí, y tú también
juguemos, pantalones
de campana zurcidos,
pelo negro o rubio,
tintado siempre con torpeza
de ruda peluquera
y ojos como nuestro gato excitado.
Despoina:
Canela que embota la capacidad
de mantenerla, clavo que también,
la calma debe estar ausente del espíritu que,
frotado, condesciende en todo arte.
Así eres gato, y la violencia
te desconoce aún, no te ha encontrado
sino el paradójico insomnio rico en sueños,
y te espanta sólo una sombra
que en su ausencia de ruido es como tú felina
y que es mi marido.
El con amplia pupila
gozará del saber.
Amina:
¿Tu marido va a venir?
Déjame untarme
una esencia perfumada y terminar
los detalles del rostro.
Despoina:
No otro que mi amor
es lo que en el arte
constituye mi auxilio al mártir.
Amina:
Haciendo gesto de que tiene
los bolsillos vacíos, con las puntas
de los dedos los saca fuera,
mudos los labios, los ojos dicentes,
surge el marido recién estrenado
que nos ha estado mirando.
Oh, veo que entra temblando,
como una mariposa tirita lista a volar.
Pareces un europeo, aunque tus ojos miran con deseo.
Debe usted instruirme; debes colocarte pronto
en tu papel, que desconozco.
Despoina:
El café debe ser compartido,
Es como un badajo,
con leche o solo, capruno por ello,
no sólo el gato, sino el mártir
se intoxica, también, del sexo débil.
Amina:
Hasta horas de amanecida
parece que quieres.
Despoina:
Es cuando como secretos lejanos,
del subfusil
Y el machete de la profecía dotados,
se abren los luceros de la milicia. La violencia envicia.
Y además la enfermera
pide cosas,
estudia, se queda
en una postura abierta, no oye
el murmullo del descanso; y descansa
en las estrellas.
Éste es un ángel.
Marido:
He leído mucho, novelas
que cuentan el fin del mundo, en el liceo.
He estudiado el papel de ángel.
Amina:
Las noches pasan y dejan
sobre mí un cúmulo de oscuridad que me incita
a consumirlas. Las habitaciones
se amplían y se ramifican,
plantas de interior y mesitas con el té
servido. Los espíritus del fuego
corretean en el patio, me llaman
para cenas insospechadas.
Se encienden los telediarios
De los buenos filisteos y de los samaritanos humanos,
todo habría que decirlo,
En lujos solitarios
Dentro del servicio
nutricio.
Marido:
Todo lecho solitario
es huevo de matrimonio.
Amina:
Más sola que la una
está la enfermera,
sin un gato, siquiera.
Marido:
Decir, qué, no sé. Son
tediosas las descripciones, bien
el examen y la escuela, celestes,
lo ponen en estado de patencia.
Como un nudo
fatigoso
las historias del cielo
se evitan, y advienen cosas peores.
Recorridos geográficos, profusos
en ideología llenan el escaparate
de las personas aburridas;
el recuento de la Muerte que es
la Historia no se desprende
ni con azúcar de su gusto pútrido.
Y aún así como cerdos
los futuros guardias y carceleros
se ilustran con basuras tales,
no procrea el mundo peores animales.
Les gustan los simuladores y los instrumentos
de tortura psicológica, compran
las témperas exclusivas para sus muñecos,
y los guardan envueltos en papel higiénico,
como primores de futuros vicios.
Conozco las explicaciones
de la maldad de los seres humanos,
hablo de ciencias y me encuentro una niña.
Aquí sin fronteras vengo
a explorar la realidad,
sólo tu cuerpo finalmente
puede ser mi noticia.
Amina:
Y sin pensarlo noticia de amor
es que me digas un poco de verdad
de los asuntos escolares que claros
nunca lo fueron
y que me lastran, y en su
inutilidad frente al mundo
me llenan de llanto. Pues nunca
supe cosa que valiera y cansa
el arrullo siniestro de los profesores.
Profesores que disparan pelotas de goma
y viajan en tanquetas (tienen
tánto que enseñar). Profesores
que deciden el futuro,
los hay que hablan cómo debe
comportarse la chica decente,
los que puntúan aunque no dicen,
los que ayudan solícitamente a escarmentar
en cabeza del inocente...
Marido:
Existe la mano zurda del que nos ha hecho,
y yo lo digo,
que sin trabas he libado en su rostro feliz, ahora.
El ángel sufre los altibajos, y se maldice
a sí mismo y a Dios en la noticia.
Concentro mi espíritu angélico,
las sienes entre las rodillas depositadas,
el cuerpo noético relajado,
y pronto estaré dispuesto
a la novedad de los cielos.
Pero quiero verte,
para cómo es el Cielo contarte,
contemplando tu cuerpo abandonado al camastro.
Alumna de tí misma
debes ser, yo he bajado a la ciudad
para amarte y ya no ser.
La noche en la lucha
de los contrarios, como una música
impúdica y desacordada, se prosigue.
No tengo tiempo
de mirarte más, termina
sola la conversación, háblale
por ahora al reloj, yo ya no existo.
Despoina:
Y así fue la primera visita, o lección,
o infusión de la ciencia del ángel, como un pecado,
como un no reconocido encuentro.
Marido:
Dulce es la nada
que tú tienes entera y colmada de detalle.
Angustiada por el café
me esperas en tus bragas negras,
en tu seda que trasparece
pezones poco o mucho frecuentados,
inescrutables.
El mal habrá conocido
y ya no será malo, en el tercer
momento, como la libertad
existió predispuesto a verse reflejado
en el momento inicial el bien.
Amina:
Yo estoy insatisfecha y en otro país
con mis amigos ir a la discoteca.
Despoina:
Pero era joven y su cuerpo evocador
se plegaba limpiamente como ropa limpia.
Marido:
Tus metáforas, recién aprendidas
en casa de la egipcia,
son como periódicos vueltos al kiosquero,
escuchemos más bien, Despoina,
lo que la enfermera
sabe de la nueva era.
Amina:
Sé que todo es sucedáneo,
menudencia,
y me siento sin alas,
pero a veces el café en mi mente
produce el efecto de un aeroplano
e intoxicada soy al fin curativa y soy astro.
En esos momentos conozco California igual que
otros santos lugares y la propia estrella matutina se informa
armoniosa con mi radio que chisporrotea como lucerna
del santo. La dulce planta
me habla, y estoy con la Humanidad.
Marido:
Hacerse grande, crecer,
Comprender la tristeza
De los otros. Éstos
son mi madre y mis hermanos.
Amina:
Córrete que ya vengo,
es como un beso reincidente
en las mismas neurosis que ya existen,
una dosis de recuerdo.
Marido:
Las lágrimas y las espumas
Del éxtasis se escapan de ti,
Y de mi cuerpo imperceptible,
sólo para ser más libres,
como vacas perplejas
estamos fuera de las leyes razonables,
jaspe e irrazonable música,
y sólo de esa manera el Hombre
que existe en la mujer podía
a su Dios interpelar y ser todo ángel.
La gran utopía está debajo, todavía,
de toda toma inmediata del poder. Hoy
vengo cachondo y tengo de tu chocho
una idea fija, fulgurante. Déjame
de rodillas rendirle homenaje.
Amina:
Que no me toque ya más
tu lengua de luz, que sea
la sombra.
Despoina:
Y de esta manera se despiden otra noche.
Amina:
Ahora contaré cómo mi padre
me pegaba de pequeña, y me haré famosa.
Marido:
El proyecto de ser artista
te subviene en medio de proyectos.
Amina:
Unas botitas de tacón,
Que respondan al cliché,
negras, de cuero,
eficaces,
con cierre de dentado
y apagado brillo, brillante
el propio cuero.
Principalmente, las medias,
murmura la lycra de estar en mis muslos,
en mis piernas la lycra aúlla y las medias
son negras, son medias
de la Luna, del espacio entre Marte
y el infinito espacio de las negras
galaxias, de las implacables matemáticas
y las hijas de Einstein,
provocativas en su concepción.
Castaño, rubio y elegante vellón, allá
mi indumentaria quedó a medias,
incompleta por sorpresa, meditada,
porque se me ve, despeinado, lo poco de pubis.
Dicen que Moisés a mis pies
les lanzó una piedra, y ésa
es la Sinagoga, y la piedra
se deshizo, porque era mixta.
Dicen que Cristo a mis pies
les lanzó una piedra, y ésa
es la Iglesia que era mixta y se deshizo.
Sus obras eran mixtas porque
el tiempo pasado no conoció la Analgesia.
La piedra se representa en mi cuerpo
importante
nutrido de café y aspirinas.
Qué he estado haciendo
sino ser importante, en la playa
o por medio de poemas y dibujos?
Cantando en fiestas de la Paz
estaba como sola en burbuja
reservada, inflexión del espacio.
Cuando el médico tuvo que atenderme
y resulté ser teóloga.
Le diré que Jesús de Nazaret
estaba enfermo de lo mismo.
Que en mi pintura el virus
de Ingres está porque también hay mujeres.
Cínica como odalisca,
extraña voluntad y almacén de verdades, la mujer,
soledad majestuosa.
Como Delacroix siente igual los tigres
melenudos o los leones en torno al frutero,
ropa que no macula la calle,
palidez y negritud en lánguido
abrazo, telas en tensión que promete goces.
Que yo puedo trazar líneas sobre el lienzo,
que, como un linimento aplicado al martir, tetanizado
y sediento de mujer,
así en el ojo la muerte de tantas flores
es plegaria que da paso a la verdad,
con su luz.
Que como Giacometti pienso
y pienso la figura para
otro cielo no mesurable, que
como Morandi presto mi ojo
a la llamada de lo muerto desde su miseria.
Que deliro, como una occidental,
que trabajo con el cuerpo,
que represento a la mujer árabe,
transporto materiales, ocupo espacios
como universitaria.
Zao Wou Ki o bien Soulages
Dejan en el cuadro unas manchas
Difíciles de entender,
Para quedarse pensando.
Es la herencia de Giacommetti,
L’École de Paris.
En salas de estudio consulto
Los mejores libros, y abierto
El diccionario más caro tiene anotaciones mías.
A veces no necesito saber leer
Para ser culta.
Marido:
Leña de los árboles intelectuales,
majestad de la materia, hacen
tus dificultades.
Amina:
El médico dirá que sufro
un trastorno, y los colores
se harán lugar en torno a mis rasgos,
y estaré más decidida, y sólo
pensaré en dinero y fama,
viajar en aviones nudistas, comer fibra,
el agua con gas, prepararme eternamente
para estar,
frecuentar los grupos de personas que desnudas
se bañan en grandes superficies con urinarios
y bidets labrados en plata.
Haré dibujos privados de sociedad,
retratos vivos como si fuesen de plástico,
pediré a los grandes su magnitud,
me la darán como se da un suspiro, y la tendré
multiplicatoriamente potenciada.
Todo será la ansiedad del cigarrillo,
en un universo escondido, sin otra
tristeza que saber de suicidios. Se trata
de un trabajo en serie que requiere
un sueldo. Pero una serie así
es lujosamente estéril como una semilla
alterada. Así dibujaré
y escribiré.
Existirán por mi culpa los museos,
y nadie sabrá qué es el Arte.
Existirán las pesadillas
con electrodomésticos, imposibles los angora
como defectos del ojo la turbia realidad habrán perdido,
todo muy años ochenta para siempre.
Existirán los museos y yo los habitaré,
contrariamente a su moral aséptica.
Aún tengo planes en los que el banco
debe confiar. Vampira de la electricidad,
seré como un gasto desmesurado y de nada
servirán mis razones y mis lunaciones
sino el morbo de ver
sol y luna en unidad. Ver
el despertar del día, ignorar
lo inmediato. Mis hermanos
podrán ser homosexuales, podrán drogarse:
seré sagrada.
II La enfermera tiene un hijo gigante que la adoctrina en armas e intifada, el actor es el novio de Amina; el hijo viola a la madre y le pide que haga estallar el mundo. Despoina es la doctora que recomienda hacer estallar la bomba en una explanada desierta, pero el novio de Amina golpea y veja a su marido, y Despoina cambia su discurso.
Despoina:
Las historias semitas en el teatro
vencen la repugnancia a mezclarse
con los mitos mistéricos
como era para ellos Tammuz, mi marido
que llamaremos por su otro nombre,
dejado de lado el magisterio angélico
de los semitas, y vueltos a la fiesta teatral
de estas odaliscas drogadas,
que es nombre del hombre que nosotras
hacemos dios con nuestro culto,
y que de Venus fue primer novio,
malogrado, el pobre, Adonis.
En otro squetch que por economía
de medios hacemos simultáneo aquí al lado
además de Marte, el novio
de Amina, homicida,
es el hijo de la Sabiduría,
sietemesino y como despojo abortado,
artífice de lo malo, sin sentido
hijo del saber sin poder ser.
Hijo del menstruo, arconte rojo,
el bebé de nuestra enfermera
en lo que tiene de desmesurada
la futura carne de cañón.
Homúnculos:
Por razones del mercado de trabajo,
y en interés del rendimiento,
el ministerio de genética
redujo el periodo de gestación
de la clase trabajadora.
Esta medida disminuye
actualmente nuestra estatura,
como conejos nos paren las matrices tercermundistas,
bajo esmerado control, y somos
homúnculos, de bajo consumo libidinal
nivelados los niveles de ansiedad
por la alquimia de los ansiolíticos,
que compramos en las farmacias
humanitarias del fondo monetario,
ahora que se ha realizado
la sociedad perfecta.
Novio:
Yo también me presento.
Soy gigante de nacimiento,
los porcentajes genéticos
asignados por la inteligencia al terrorismo,
permiten una ratio de gigantes razonable.
En términos prácticos soy un dios,
no conocen otro los televidentes,
soy celoso y terrible, decapito
haciendo en la mesa las delicias
de las mamás morbosas, y de las primas
bulímicas, como himnos se elevan a mí
las cartas al director. Yo me encargo
de darle su merecido al bicorne
Adonis, vegetariano y drogadicto, indeciso
con las mujeres, sin principios.
Amina:
Mi hijo como un muñeco
lo hago girar en redondo
lo toco donde suena
me asalta con su beso
automático.
Su largo pene
se infla con helio
y yo aplico lubricante sobre el glande
para que dentro de mí
penetre a golpetazos.
Es un hijo muy macho, cabrío
y hombruno, aficionado al bricolage.
Le doy lecciones, pues a su lado
soy la Sabiduría.
Novio:
Abre tus piernas, que enmedio
está el chocho que quiero
traspasar.
A la clase media no le gusta
la sangre, pero las ejecuciones
le parecen bien y respeta las razones
del terrorismo, está dispuesta
a sacrificarse por algo sencillo
como pueda ser su propio estupor.
Tu coño está dado de sí,
y rebota mojado mi pene con el semen
de otro. Un mártir no merece baja calidad, mamá.
Mamá voy a extirpar de tu vida
a todos los amantes que tengas.
Tienes que secarte por lo menos.
Amina:
Yo creo que hay que ser santo
para poder pintar palomas
del amor de Dios y del alma.
Tengo un proyecto de cuadro,
para un mural, será una actividad de paz,
con los adolescentes. Pero ser santa,
ser santa me ronda, estoy sola
y es un buen momento.
Novio:
Cuando haya chorreado dentro
de ti mi semen, y haya
maldecido a mis enemigos ubicuos,
cuando haya forzado tu culo,
para que por estrenar
no les queden agujeros,
pondré una bomba en tu lencería púdica,
cargaré de explosivos tu cuerpo,
y eso te hará un día famosa
y todos me mirarán.
Amina:
Observa cómo te recibo,
gimiendo como una gata,
y ten compasión de mi cuerpo de madre.
Novio:
Pronto conocerás que no hay
más belleza que en las bombas,
y me conocerás mejor.
Despoina:
La enfermera no sabe dónde ir,
y yo le recomiendo que inteligente
abandone imperceptiblemente
entre los melones la lucha armada.
Que con ayuda de un electricista
pacífico y valiente
el fuego a sí mismo abandonen, en su orgía
rapidísima de humo.
Pero ella ya embutida,
como de besos, en la metralla
se dirige a la ciudad.
Marido:
Escuchando música, cafeína
templando mi angustia en ruda mesa,
he estado hablando con otro escritor, antes,
y ahora escuchando música que le he dicho
recuerdo que busco la voz
de Marte y gruñidos nasales
obtengo sólo que mi palabra no logra
articular. Hete aquí que me esperan
en la puerta y mientras cierro con llave
me empujan y todo se parece a un lamento
de marginado, mi rostro de agredido
me lo recordará mañana, sólo
una especie de euforia
me lleva a la puerta del enfermero.
Despoina:
La violencia en uno acostumbra
como la aguja quiere que deseemos
eternamente su perspicacia.
Marido:
Modekate, un calmante inyectable es todo
lobotomía renovada y se calla
la urraca exclamatoria, y se calla
toda voz de mujer en los motores
y todo es órgano del humo
de los tanques, y los vivas
sin saber a quién vocalizar.
Despoina:
Ve pues, Amina, y que explote
el mundo. La muerte nos da
lecciones ahora muy necesarias
para dormir en el lecho una noche más
del camino incomprensible aún
avanzar más un trecho.
Sostén un poco encima de tu ombligo
el interruptor de la muerte,
que explote el mundo,
ya no discuto las razones
el mundo está maduro para explotar.
Es parte de la sonrisa
es parte de la planta, florida,
el cóctel del manicomio, la racha
obscura.
III Discurso póstumo de la enfermera. Sandwich de Amina y aparición de la señora, que pide al ángel y a Demeter que hagan un hijo, después de haber despedido a Amina.
Despoina:
Al final el mensaje no está claro.
Como váis a ver,
se practicará sexo de manera
gratuita.
Sobre la tumba de Amina
se masturban gigantes y cabezudos.
Incluso saldrá cómo la penetran,
en momia parlante,
por atrás y por delante.
Ahora, a través de los escombros
tratamos de llegar donde está
el espacio que antes ocupaba Amina.
La dinamita era de potencia media,
y poco concurrido el lugar,
finalmente, así que sólo
heridas leves sufrieron los pocos.
Poco lucido como atentado,
pero debemos por los derechos
humanos felicitarnos de que sólo
muriera ella.
Amina:
Me gustaban
los tacones altos,
pero sólo en las ocasiones
de gran gala.
Despoina:
Dispersado, el omnímodo
cadáver parece voz de multitud,
parece avispas y una amarga
miel nos corta la palabra y
debemos volverla a tragar tras haberla
sacado del pulmón.
Recojo las tabas que fueron
mi amiga y me la imagino
entera.
Y un coro de espíritus geniales
Y una orquesta con altavoces
Y con ese swing que la desesperación
Y la lágrima tienen.
Amina:
Desnuda bañada de luz
Tonificada por mil suspiros
Mírame encendida en paraísos
Soy la palabra que conmociona
El cuerpo en sueño la hipóstasis eficaz,
Porque mi desplegarme en violencia
Y en pólvora me ha provisto de sentido
Y sin sentido presiento toda lógica.
Pensar la muerte o la violencia sin la ayuda
Del cuerpo.
Crecen las ideas como sensaciones
De pánico y sucia la belleza
Aprende del ser a tejer su nada.
Como frente a un espectáculo,
El alma, de cabaret,
Abandonada al fuego espiritual
Se fascina y comprueba
La cuenta de su plenitud.
Despoina:
Ahora que es sólo fama
Podrá la enfermera de mártires
Ser y de ángeles gustada.
Amina:
Hipostasiada en toda imagen
Me penetran las miradas y los
Cuerpos hacen en ápices míos desperdicio
De su todo ser semilla
Como suelta la ostra su rehén
De luz y conocimiento.
Angel:
Sólo la cabeza
Que esconde la piel
Coeterna y eternamente sobrante
De los recuerdos y las rítmicas culpas
Novio:
Sólo la cabeza es sombra,
Disparada, macabra por excelencia.
Amina y Despoina:
El cuerpo es luz,
La onda es corporal y no la sombra.
Angel:
Que la obscena palidez
De los flemáticos ingleses
Novio:
Bellos como las manías
De las mujeres son en el naranja
Angel:
Que los monederos
Y las lápidas insondables
De los españoles
Novio:
En el naranja de la pared escribo
Mi corazon desafiante
Angel:
Que las lecciones de griego
En shorts y las canastas alarmadas,
La retórica nuclear,
Los muchos conocimientos
Novio:
Vómito del anaranjado templo
Es el caviar del universo,
Y herbácea la gnosis es sefirota barata.
Amina y Despoina:
Probemos de este cóctel
De café y pastillas para el mareo.
Novio:
El lado izquierdo del cerebro
Tiene sus virtudes, que es cartesiano
Yo no lo diría exactamente,
Está fuera de lugar, podríamos
Decir que es más icónico, podríamos
Decir que lo rige el automatismo y la matemática,
Es el que mueve ésta, la mano derecha. Es
En todo caso más paranoico, lo excita
La cafeína y las líneas
Renacentistas y exactas.
A nuestra sociedad le interesa el niño
Izquierdo del cerebro, con
Su mano derecha todavía
Inocente que apedrea.
A nuestra sociedad le interesa
Explorar en privado las virtudes del otro lado.
Es posible, querido cadáver
Que revisemos la Ley para admitir el retrato
Como fuente terapéutica particular de la clase media.
Seguir un método nuevo, saber la libertad en el desierto.
De las células prístinas al embrión
Destinadas, existen en la mórula,
Y luego ya más conscientes en la blástula y la gástrula,
Las que la piel van a formar y las neuronas.
Son las mismas de la epidermis
Las células cerebrales, por eso
Se puede decir que como piel
La mente se puede extender y tensar
Y es un pergamino sobre el que escribir,
Y en él está dibujado un mapa, de todos
Los pensamientos y habilidades.
Hoy quiero incorporar a la Ley
La ciencia cognitiva, y saber más de magia.
Versículos cerebrales, moradas de los genios.
Amina:
Pero, joven profeta, sabe
Que denso es y húmedo, y en la actualidad
Explota y se dispersa y es ruina
Donde jugarán niños al escondite y niñas,
E infectos los gatos
Harán allí su misterio y su insomnio.
Novio:
Tengo que ir a administración
para metértelo por el culo, mi diploma
de ángel que recogeré en ventanilla.
Marido:
Mis alas han cogido un tono pardo,
pardo de cansancio y sed de amor.
La materia de estas baldosas
reciba mi columna, permítaseme reposar
y gozar mi falo erecto mientras tanto
acogido por la vagina de la memoria.
Señora:
Tras dejarlos hasta el final
que terminen sus cochinadas
desciendo desde mi dormitorio superior,
que enjoyan los nuevos materiales,
a dispersar el grupo, a proclamar
que todo está olvidado,
que perdono al artista, siempre
con alguna penitencia,
como exponer el artificioso
disfraz de ángel consistente en espejos,
en turbadora circularidad de su aliento.
La manzana podrida, aunque no exista materialmente,
hay que separarla del puesto y cubrir,
con la censura del luto, empañar,
su espejo consistente en violencia.
Epílogo recitado por turnos en los saludos:
Los Ronconi de turno habrán hecho
una de las suyas, el techo salvo pavesas de cal
no se habrá caído; respecto al grupo
de estudiantes que también en lo dicho
habrán estudiado,
ellos en postales que nada dicen
habrán sido con su nombre el teatro vivo.
mercredi 7 mai 2008
mardi 6 mai 2008
venus de las pieles 2007
Neron y la catedra de Roma (poême espagnol)
Nerón y la cátedra de Roma
o
El arte de molestar al sabio.
Manuel Montero, verano,- 99.
Personajes:
Popea
Pedro
Séneca
Nerón
PRIMER ACTO
Estancia de Nerón y Popea, con un altar de Isis o Venus, y con una notable cama de frente al público y algo inclinada hacia éste, de modo que se vea sin
dificultad a los que en ella se acuestan. Salvo Pedro, que entra por la derecha, los demás personajes entran por la izquierda. El texto de este primer
acto se presenta a sí mismo como fragmentario; los puntos suspensivos marcan lapsos de tiempo no significados aquí, de modo que atraviesan con su
apertura un texto que exige ser interpretado. En el Albaicín y en Navatejares, donde fueron escritos, usé una grabadora para ajustar el verso a mi ritmo
respiratorio, algunos versos fueron cantados. La grabadora se atascaba, y se perdieron fragmentos preciosos sobre los que nada recuerdo. Popea está
haciendo una ofrenda a la diosa, tras lo cual se tiende en el lecho.
Popea: Grato, oh dioses, benevolentes, este sacrificio que os hago, séaos grato con la gratitud furiosa de los héroes, pues para vuestra pequeña
Popea y, con ella, vuestro consentido Nerón es, verdaderamente, la consumación de la felicidad poder amar por encima de las razones de estado, por
encima del presunto destino.
Amante, tan sólo Nerón puede considerarse imperioso, pues el imperio...
...porque sólo Nerón ha vencido por su voluntad las restricciones del imperio responsable. Ya le imponía su cargo un matrimonio de
conveniencia, y sin embargo, por mí, por medio de mi persona ha podido conocer el amor, deliciosa ceguera.
Sólo cuando una pareja luce por confrontarse con el vaticinio popular, cuando el pueblo, como Edipo, se interroga por el misterio del lecho
demasiado abyecto a sus ojos, sólo entonces luce, como dios alado, el amor.
Es ese irracional odio de la mayoría el que hace que se cumpla la magnitud del secreto conyugal.
Nerón pronto llegará y yo, en esta lúcida lascivia, impoluta de lo común, le espero con el clítoris ardiente, acrótera de este templo que le he
destinado, que, mujer, estoy llamada, a su fortuito pero delectable lado, a ser divinidad en la bóveda celeste.
Entra Pedro inspeccionando el espacio en todas sus direcciones.
Pedro: Veo sobre mí los astros maledicentes, sus impuras felicidades, representados en ellas con cachondo pincel.
No me ha sido difícil penetrar en la domus aurea, ya que el oro está sujeto al misterio de lo escondido, que se manifiesta y su poder
decrece en mezclas... Por designio del Ungido llevo siempre entre mis poderes las llaves que lo abren.
Popea: Contigo, impúdico desconocido, se ha adentrado la fealdad de la carne de dominio, insolente plaga, filtrándose yo no sé cómo en mi silencio
interior.
Pedro: He venido por la cloaca, fácilmente, desde la catacumba que me resguarda de las humanas persecuciones. Y no lo he hecho sino con el
designio de acercar la perla del pléroma a aquellos que inextricablemente mi sensibildad me revela misericordiosos.
Popea: Explícame convincentemente por qué testimonio viene el sudor y el polvo de tu afán a estorbar mi soberana delectación.
Pedro: Este trabajoso camino... la humanidad va dando los pasos vaticanos... se convertirá... en una nueva Jerusalem.
Popea: ¿Eres un mago judaico?
Pedro: De Galilea soy, Pedro me ha llamado el señor.
Popea: ¿El señor? ¿Conoces otro señor, servil insolente, que éste?
Le muestra un camafeo de Nerón.
Pedro: Pues... no, pues no.
Popea: Entonces, ¿a qué se refiere tu lengua proterva?
Pedro: No a Minerva, ni a Ceres, ni a algún otro de tu parentela, oh, diosa entre tus ciudadanos. A algo más profundo y escondido pero a la vez
manifiesto en mi palabra, me refiero.
Al hijo de un dios celoso, en tanto que hombre que ha sido por su sangre, pero que fue engendrado por otro dios menos celoso y menos
deforme, al hijo se refire mi lengua, quien ha comprobado en sí mismo la muerte, habiendo sido injustamente castigado, por obra de
potencias oscuras, entre los hombres, que pretendieron escarmentar en él a la progenie de la inmortalidad.
Popea: Ponen en mis oídos, tus palabras, un sonido seco y maduro. Prometen otra cosa distinta de la complacencia, de la adulación bifaz, querido
anciano. Ven a mi cama. Sentados aquí, podemos, despacio, departir de cosas distintas, diferentes del monótono quejido de los cortesanos.
Pedro: Oh, Popea, sólo con la intención de que mi milagrosa llave te abra a un mundo de luz, he de compartir contigo ese pulcro lecho que te han
aderezado tus esclavas.
Se sienta en el lecho junto a Popea. Hace su entrada Séneca.
Séneca: Perdona, emperatriz, Nerón quizá como de filósofo o de sabio, reclamaba mi consejo, creía yo.
Popea: No importa, al hilo de tu llegada puedo, si condesciendes en el lecho, hacerte trabar conocimiento con este otro anciano, que, a modo de
prédica, promete contactarnos con un dios que ha muerto, del cual sin embargo es él depositario. Y especialmente de unas llaves misteriosas que
intercomunican los mundos.
Séneca: Debe bastarle al hombre, como Dios, con la Providencia divina o Protennoia, que lo aproxima a los cielos.
Pedro: Toda diosa, dicho sea de paso, se encuentra en necesidad de la masculina divina presencia. Pues la mujer, oh, Popea, y tú, bienvenido
contertulio, la mujer carece de esa cosa recta, esa cosa derecha, ese prurito...
Popea: Bien sé de lo que hablas.
Pedro: Y sin embargo, insisto, no como mujer lo sabes.
Están los tres en la cama. Nerón entra en la estancia.
Nerón: Hacedme sitio.
Popea: Venga aquí la poesía a castigar a los filósofos.
Nerón se acuesta al lado de Popea y de los dos sabios.
Séneca: Oh, Nerón, ve como la incompletitud se malogra en el aditamento. Este que está en el lecho junto con nosotros es un pseudosabio que alucina
la ciencia queriendo incorporársela.
Nerón: Me propongo como siempre la mayor delicadeza para con los invitados de Popea.
Pedro: De manos femeninas espero que recibas la ciencia, pues, si me dejas, yo me propongo hacer de tu Popea una gran virtuosa.
Popea: Me encantan las flautas.
Pedro: La fe es más preciosa que el oro.
Popea: Así espero yo que se me tenga en esta casa dorada, por más preciosa. Siendo yo Pistis, y vosotros, filósofos, los caninos Fidos.
Pedro: Desde luego, pues en tu núcleo, no de oro estás hecha. Porque todo nacido de mujer tiene en sí una más incorruptible luz.
Séneca: Observa, pupilo, cómo este pseudosabio dirige su prédica, no al varón, sino a la caterva de las mujeres.
Nerón: Mientras sea poético...
Pedro: Oh, Nerón, examina la gracia por los profetas a tí destinada.
Séneca: Al sabio nada le está destinado.
Nerón: Permite, oh, Séneca, que hable, pues, este profeta.
Pedro: Yo solamente predico la obediencia a la verdad.
Nerón: Valorad, sin embargo, cuánto no os superaré yo, que vuestra Parca está suspensa a mi arbitrio.
Séneca: Estamos unidos, como Humanidad, en esa carrera obitual.
Pedro: Sin embargo la muerte nos convoca a muy diferentes parajes.
SEGUNDO ACTO
Nerón se ha vestido de piel de leopardo, piel que incluye la cabeza de la fiera. Pedro tan sólo lleva un paño de pureza. En el escenario uno o dos
músicos se encargan de hilvanar la escena con un cierto hilo musical.
Pedro: Quien ha recientemente
derramado su semen
puede de dos respiraciones
tener una,
en la selección de una u otra,
la cortada y perpleja
o la profunda y longividente,
reside o no la aptitud a la baraja,
a la fórmula, o al cuidado.
Nerón: Con la llaga descarnada
de tu mórbida mano
recibo de Venus abrupta
este pan.
Yo le introduzco
pequeños bocados
que llevo en mis dientes
desbarajustados.
Cuando el rey y su
leal consorte
se vuelven negros y cenicientos,
juntos deben escalar la cima inasequible
de una cordillera amontañada
de tumores y maldiciones de la medicina.
Oh, Esculapio, venimos
ambos a implorarte
unas cuantas horas
de sueño, el recuerdo
que enciende nuevamente
la casa, la prueba
de nuestra felicidad.
Pedro: Qué bien se me abriría
representar ahora el papel
de un Cristo.
Pero me resultan
brutales
sus ojos espectantes,
tan enfermizos.
Prefiero el aliento
atosigado y preciso
del émulo de Caín.
Pues Caín ha vuelto al
mundo para solventar la mengua de su sacrificio.
Las deudas contraídas
antes del Diluvio,
siquiera sean minucias
que no alcanzan,
están siendo escritas
por un escriba perfumado
con bálsamos rituales,
y luego se pondrá muy claro
para que lo vean en el centro
de todo.
Su hermano era cabrero, de
mirada hosca entre las matas de
cejas. Incineraba
rebaños enteros de animales
en un día o un mes de arrebato.
Luego se refrescaba la cara,
tras haber diluído tanta sangre
adherida.
Y no le quedaban deseos
cleptómanos, ni apetito.
En todo caso
nuestros sentidos desbocados
y nuestros vicios...
Nerón: Me está incomodando la inconstancia
de este sabor de las voces en mi paladar.
Porque mi soledad se nutre
de cantos. La voz se desnuda
para el baño,
se desconoce en la armonía
de los cielos.
Pedro: En el hijo las paternales
osadías
se liberan del manto
que las opaca.
Si te pregundas acerca
del Padre,
descubre a tus ojos eso que avergonzado
ni siquiera conoces.
Nerón: La desmesura me hará
proscrito
y para que lenguas futuras
inflamen las palabras de
mi propia creación
he de sentir cómo, de qué
modo, me estoy desplazando
continuamente por un
paraje vacío,
en apariencia de niño.
Llevo un libro cerrado en
mi andar inexperto
y a nadie por fuerza le dejo
abrirlo, pues no han de
leerme los ojos de este mundo.
Sobre mi silencio se construye
una era.
Canto gritos de silencio,
me apresuro a ganar
laureles tan sólo destinados
a mi olfato
y desde el cielo en que estoy
llamado a gobernar
veré sustituirse por cuerpo,
por caracterismos,
mis esfuerzos de persistencia
en la memoria, en mi
propia memoria,
tesoro calcinados en
los trabajos de la mente.
Pedro: Cuánto de verdad,
sorprendentemente,
ausencia peremne de sentido,
es que resulta equivalente
el conocimiento del Oculto
a verte y conocerte
a tí que por siempre estás
presente.
Nerón: Quiero inaugurar un orbe nuevo
donde los tesoros del presente
se sepan,
donde, como en una estancia
iluminada por fogosos candelabros,
sea a la luz de mi palabra
espléndida
visible el fruto de su origen.
Este orbe nuevo
no viene a revocar los antiguos
cultos, mi respeto por los
misterios,
incluso mi timidez,
han de ser manifiestos,
sino que lo consume
en florilegio, en la divina
redundancia del imperio poético.
Pedro: Hacer mundos es
deleznable artesanía.
Bien te convendría
conocer un arte
hecho para trascender
a lo increado.
Nerón: )Acaso se puede estimar
en más que en ser causa
de muerte, como un abismo,
la grandeza que trasciende
lo humano?
Pedro: Sobre un jergón
habilitado los días
especiales
para reposo
efectúo sin parsimonia
el sacramento de las nupcias.
Es un estar reiterado
en mezclarse de dos
simulacros.
Así se acerca María,
tambaleante, a Dios,
como nos aproximamos
en carne tras diluvio
resurrecta
mi esposa, que es como
el luminoso ápice de lo
corporal, y yo, que por mí
no soy nada, a lo menos una
piedra.
Pero el niño es el pan,
hijo divino de harina
amasada, que muele
desde la semilla el molino.
Este alimento que
es el cuerpo del niño ha
de ser con equidad compartido.
De sus venas libamos vino herido.
Esta es la religión y ésta
la hechicería,
que hagamos con nuestro
Padre lo que el cielo maldice.
Nerón: Bien entiendo ser
tu ritual promesa de una
voluntad negada.
Pero escasa es la virtud
sin voluntad y es antes
superchería.
Yo amo a Popea de otra
manera. Le entrego como
a divina tutriz la semilla
de un dios nuevo, sacrifico
mi parte en aras de la sabiduría.
Porque ella que es maestra,
ella lo es por compartir
como discípula del númen
la chispa del divino estar.
A ella ríndole culto propiciando
sus sueños, que con espectación
espero ver brotar
del cuerno elefantino.
Pedro: Son las nupcias
del otro mundo
siendo de cristal.
Asequibles
al ser humano,
no importa cual.
Lo atraviesa
la luz divina
ultraterrenal.
El alma
se sube en medio de danzas
a la escala musical.
Nerón: Yo no encuentro
tan cómodo tu lecho
de cristales.
Séneca: Siempre se siente
más despacio
que el que lleva el mando.
Pedro: La intuición
se alimenta
con el conocimiento.
Toda esperanza
de curación
se inflama y arde
con la palabra.
Por eso desciende
en medio de disfraces
apasionados, sufrientes,
el verbo, burlador de los arcontes,
que tienen sobre nosotros
menos parva autoridad
y que imprimen
su máscara en los condescendientes.
Pedro: No haré donación
de la margarita del padre
al hombre hilético
sino que, como
emperador, le pagaré
el tributo por el que
testimonio la clausura
celeste.
Nerón: Mi teología ad hoc,
teátrica, espectacular,
todo lo abarca.
Miradas al cielo
que tan sólo captan
algún detalle,
porque no se pueden
entender
todas las acciones,
todos los aspectos,
de mi comportamiento,
pues bien claramente
observo,
en el vaho de mi imagen,
los trazos superiores.
Yo soy el teatro,
y es por mi persona
por la que se escucha
el orden, se escuchan órdenes
venidas del démon que me anima.
En cuanto al fin de los tiempos,
esa desilusión de todos los días en que se complace
la desdicha,
pocos y encanecidos
habrán de ser los hombres
y las venerables matronas
que asistan al óbito
de lo mundano.
El fin del mundo
será contractual, deseado,
en un páramo de aromáticas
y novísimas plantas. Por el paraje
casi vacío
veremos pasear, con
paciencia ansiosa,
a los rezagados santos,
al pequeño grupúsculo
humano,
deudor aún,
por unos cuantos días,
de la providencia etérea.
Habrán de reunirse
una última vez
para tener la plática
novísima.
La novedad final,
en forma de incendio
universal,
los ha de desnudar
de sus prendas
de ceniza.
Mientras haya castigo
existirá la vida sublunar,
de modo que la justicia
que represento,
por deseo de ser lugar
de mi última pureza, la
del orbe de plenitud,
a tí, que sedicioso
anuncias el fuego eterno,
me ha instituido a serte,
en un gesto
humilde, ejecutor de tu deseo.
Pedro: En mis ansias
de por el martirio
ser escenario de la escena salvífica,
en mis ansias de delirio,
de final delicado,
me asiste bajo la
máscara del mundo
el maestro peremne,
resucitado.
Soberbio y ciego yo,
si por repugnancia
de mi mesa me negara
a condescender
en bestias aún no benditas,
pues el paraíso
está en el verbo
del mártir.
Hay una llave
por la que el mundo
se hace tan ligero
que sólo
un eco cadente
invisible, inexistente
queda como poso
del que la carne
se desnuda.
Nos trasladamos, como somos,
a la plenitud ultraterrena.
Séneca: ¿Quién hay de tan soberbia
y desenfrenada arrogancia
que en esta inevitable
necesidad
de la naturaleza
pretenda que él y los
suyos hayan de ser
exentos, queriendo
libertar alguna casa
de la ruina
que amenaza a todo el orbe?
Pedro: Grande, sin duda,
es el misterio
de la piedad.
Pues nos vemos manifestados en la carne,
hemos sido justificados
por el Pneuma,
nuestra piedad
ha sido mostrada
a los ángeles,
predicada a las naciones,
creída en el mundo,
y ensalzada en la gloria.
TERCER ACTO
Se escenifica el cuadro viviente de la muerte de Séneca, en su bañera, y de Pedro, crucificado cabeza abajo, tras de lo cual se apagan las luces.
En un escenario sembrado de voluminosos bultos, Nerón va evolucionando como quien es perseguido e intenta despistar a sus captores. Con los últimos
versos desaparece por un lateral.
Nerón: He imperado
totalmente sobre los
sabios, haciendo que se
cuenten mis pareceres,
obligándoles...
Como quien viejo
pierde un diente, la
humanidad se ha de
doler de mi ausencia,
incluso si se propone
extirparme de su recuerdo.
El mundo pierde hoy
un gran artista, tanto como
creador, como cuanto creador
de futuro, esto es, intercesor.
Yo he intercedido, por más
que los cristianos crean
la muerte única intervención
de la persona en un mundo ante su propio juez, yo
he intervenido en el caótico
convite de los que
descienden del cielo.
En el momento final, parecen
predicar ellos, estamos
solos su Dios y
yo. Pero )cuál es mayor,
si yo me hago autor?
Solo con el Dios que
mis manos han modelado,
mi propia muerte. Oh, Cristo,
doble ridículo.
Por tí muere para mí
el mundo. Soy la imagen
de un desvelamiento.
Jesucristo de los idiotas,
ese eres tú, espejo deformante
de los vivientes.
El artista debe ser ateo para
actualizar la realidad, para interceder
por el mundo.
Cuánto me gustaría apartar
de mis labios esta copa
amarga del ser divino,
eludir el destino, tan
sacrificial.
Que el mundo sea
arpa, espada, o reloj, qué
importa, si no hay nada
más.
En los vericuetos del
espacio interatómico, según
decía Epicuro, moran los simulacros.
Y de éstos no hay
que preocuparse, puesto
que tampoco ellos lo hacen.
¡Quién sabe si yo allí
a donde voy no seré uno de ellos!
Ha venido el ojo a llenar
el silencio. Pensaba mi
estoico maestro que el ojo
tenía una ley y que estaba
habitando en la Naturaleza,
me ayuda el miedo de verlo
volver a la vida.
En cuanto al pedrusco
cristiano, ha de tener la
posteridad del íncubo.
¿Acaso la finitud del
odio ha venido a verificar
lo divino? ¿No habéis
rascado la cal del orbe para
descubrir negras piedras?
Ah, Pedrusco, qué gran mentira
tus novísimos anuncios,
un pedrusco
en mi masa encefálica
que yo debí cauterizar mejor.
Afectado moriste en
una cruz, queriendo darle
vuelta a los cielos.
Seguir viviendo es la
ofensa que te me aproxima.
Yo que trabé conocimiento
con las inteligencias
y ahora, desnudo de mi imperio,
sin sombra de voluntad me apresto a
elevarme.
Dulce como la sangre
ha sido la vida.
Como la abubilla,
como el jilguero,
he promovido al aire
el color de mi vuelo.
Los Icaros ficticios
corren a encontrarse en
la humillación
pero yo sin embargo
estoy invitado a los
techos, que el hambriento
poeta escruta desde
el pobre camastro.
Vocero de tranquilidad,
Séneca no alza ya más
el vuelo.
Alguacil de la cebolla,
el fantasma de Pedro,
Pedrusco oscuro, vagabundea
por los ministerios de la muerte.
Esta es nuestra posteridad.
No seré denostado ya que
otros lo dejaron.
Que los otros no se
equivoquen pensando que mi
mente se miraba a sí misma
pues lo que contempla mi
razón es el último mundo.
El ultimísimo mundo
lo incendiaron los cristianos.
Cristo será un Hermes
de rostro calcinado, sus
brazos me parecen los
tizones de un patíbulo ardiente, que
quema en un bautismo que echa humo.
No será el único
ni el último.
Por lo que a mí toca, yo no he delegado mi destino en más triste joroba. He consentido en encarnar el furor de los poetas.
Si cojéis una tablilla mía, veréis de mi puño y letra correcciones, notas al pie, paréntesis.
He sido leopardo en mi circo secreto, sin consentir en hacer de la fiera el representante de mi ojo.
Los mismos pensamientos los forma el ojo, anticipándose en la visión.
Si algo tiene la valentía es que la poesía se te impone.
Mio sea el desquite flamante de tener otra bandera.
Sale Nerón. Los músicos han ido dejando de tocar desde "por lo que a mí toca...". Final.
o
El arte de molestar al sabio.
Manuel Montero, verano,- 99.
Personajes:
Popea
Pedro
Séneca
Nerón
PRIMER ACTO
Estancia de Nerón y Popea, con un altar de Isis o Venus, y con una notable cama de frente al público y algo inclinada hacia éste, de modo que se vea sin
dificultad a los que en ella se acuestan. Salvo Pedro, que entra por la derecha, los demás personajes entran por la izquierda. El texto de este primer
acto se presenta a sí mismo como fragmentario; los puntos suspensivos marcan lapsos de tiempo no significados aquí, de modo que atraviesan con su
apertura un texto que exige ser interpretado. En el Albaicín y en Navatejares, donde fueron escritos, usé una grabadora para ajustar el verso a mi ritmo
respiratorio, algunos versos fueron cantados. La grabadora se atascaba, y se perdieron fragmentos preciosos sobre los que nada recuerdo. Popea está
haciendo una ofrenda a la diosa, tras lo cual se tiende en el lecho.
Popea: Grato, oh dioses, benevolentes, este sacrificio que os hago, séaos grato con la gratitud furiosa de los héroes, pues para vuestra pequeña
Popea y, con ella, vuestro consentido Nerón es, verdaderamente, la consumación de la felicidad poder amar por encima de las razones de estado, por
encima del presunto destino.
Amante, tan sólo Nerón puede considerarse imperioso, pues el imperio...
...porque sólo Nerón ha vencido por su voluntad las restricciones del imperio responsable. Ya le imponía su cargo un matrimonio de
conveniencia, y sin embargo, por mí, por medio de mi persona ha podido conocer el amor, deliciosa ceguera.
Sólo cuando una pareja luce por confrontarse con el vaticinio popular, cuando el pueblo, como Edipo, se interroga por el misterio del lecho
demasiado abyecto a sus ojos, sólo entonces luce, como dios alado, el amor.
Es ese irracional odio de la mayoría el que hace que se cumpla la magnitud del secreto conyugal.
Nerón pronto llegará y yo, en esta lúcida lascivia, impoluta de lo común, le espero con el clítoris ardiente, acrótera de este templo que le he
destinado, que, mujer, estoy llamada, a su fortuito pero delectable lado, a ser divinidad en la bóveda celeste.
Entra Pedro inspeccionando el espacio en todas sus direcciones.
Pedro: Veo sobre mí los astros maledicentes, sus impuras felicidades, representados en ellas con cachondo pincel.
No me ha sido difícil penetrar en la domus aurea, ya que el oro está sujeto al misterio de lo escondido, que se manifiesta y su poder
decrece en mezclas... Por designio del Ungido llevo siempre entre mis poderes las llaves que lo abren.
Popea: Contigo, impúdico desconocido, se ha adentrado la fealdad de la carne de dominio, insolente plaga, filtrándose yo no sé cómo en mi silencio
interior.
Pedro: He venido por la cloaca, fácilmente, desde la catacumba que me resguarda de las humanas persecuciones. Y no lo he hecho sino con el
designio de acercar la perla del pléroma a aquellos que inextricablemente mi sensibildad me revela misericordiosos.
Popea: Explícame convincentemente por qué testimonio viene el sudor y el polvo de tu afán a estorbar mi soberana delectación.
Pedro: Este trabajoso camino... la humanidad va dando los pasos vaticanos... se convertirá... en una nueva Jerusalem.
Popea: ¿Eres un mago judaico?
Pedro: De Galilea soy, Pedro me ha llamado el señor.
Popea: ¿El señor? ¿Conoces otro señor, servil insolente, que éste?
Le muestra un camafeo de Nerón.
Pedro: Pues... no, pues no.
Popea: Entonces, ¿a qué se refiere tu lengua proterva?
Pedro: No a Minerva, ni a Ceres, ni a algún otro de tu parentela, oh, diosa entre tus ciudadanos. A algo más profundo y escondido pero a la vez
manifiesto en mi palabra, me refiero.
Al hijo de un dios celoso, en tanto que hombre que ha sido por su sangre, pero que fue engendrado por otro dios menos celoso y menos
deforme, al hijo se refire mi lengua, quien ha comprobado en sí mismo la muerte, habiendo sido injustamente castigado, por obra de
potencias oscuras, entre los hombres, que pretendieron escarmentar en él a la progenie de la inmortalidad.
Popea: Ponen en mis oídos, tus palabras, un sonido seco y maduro. Prometen otra cosa distinta de la complacencia, de la adulación bifaz, querido
anciano. Ven a mi cama. Sentados aquí, podemos, despacio, departir de cosas distintas, diferentes del monótono quejido de los cortesanos.
Pedro: Oh, Popea, sólo con la intención de que mi milagrosa llave te abra a un mundo de luz, he de compartir contigo ese pulcro lecho que te han
aderezado tus esclavas.
Se sienta en el lecho junto a Popea. Hace su entrada Séneca.
Séneca: Perdona, emperatriz, Nerón quizá como de filósofo o de sabio, reclamaba mi consejo, creía yo.
Popea: No importa, al hilo de tu llegada puedo, si condesciendes en el lecho, hacerte trabar conocimiento con este otro anciano, que, a modo de
prédica, promete contactarnos con un dios que ha muerto, del cual sin embargo es él depositario. Y especialmente de unas llaves misteriosas que
intercomunican los mundos.
Séneca: Debe bastarle al hombre, como Dios, con la Providencia divina o Protennoia, que lo aproxima a los cielos.
Pedro: Toda diosa, dicho sea de paso, se encuentra en necesidad de la masculina divina presencia. Pues la mujer, oh, Popea, y tú, bienvenido
contertulio, la mujer carece de esa cosa recta, esa cosa derecha, ese prurito...
Popea: Bien sé de lo que hablas.
Pedro: Y sin embargo, insisto, no como mujer lo sabes.
Están los tres en la cama. Nerón entra en la estancia.
Nerón: Hacedme sitio.
Popea: Venga aquí la poesía a castigar a los filósofos.
Nerón se acuesta al lado de Popea y de los dos sabios.
Séneca: Oh, Nerón, ve como la incompletitud se malogra en el aditamento. Este que está en el lecho junto con nosotros es un pseudosabio que alucina
la ciencia queriendo incorporársela.
Nerón: Me propongo como siempre la mayor delicadeza para con los invitados de Popea.
Pedro: De manos femeninas espero que recibas la ciencia, pues, si me dejas, yo me propongo hacer de tu Popea una gran virtuosa.
Popea: Me encantan las flautas.
Pedro: La fe es más preciosa que el oro.
Popea: Así espero yo que se me tenga en esta casa dorada, por más preciosa. Siendo yo Pistis, y vosotros, filósofos, los caninos Fidos.
Pedro: Desde luego, pues en tu núcleo, no de oro estás hecha. Porque todo nacido de mujer tiene en sí una más incorruptible luz.
Séneca: Observa, pupilo, cómo este pseudosabio dirige su prédica, no al varón, sino a la caterva de las mujeres.
Nerón: Mientras sea poético...
Pedro: Oh, Nerón, examina la gracia por los profetas a tí destinada.
Séneca: Al sabio nada le está destinado.
Nerón: Permite, oh, Séneca, que hable, pues, este profeta.
Pedro: Yo solamente predico la obediencia a la verdad.
Nerón: Valorad, sin embargo, cuánto no os superaré yo, que vuestra Parca está suspensa a mi arbitrio.
Séneca: Estamos unidos, como Humanidad, en esa carrera obitual.
Pedro: Sin embargo la muerte nos convoca a muy diferentes parajes.
SEGUNDO ACTO
Nerón se ha vestido de piel de leopardo, piel que incluye la cabeza de la fiera. Pedro tan sólo lleva un paño de pureza. En el escenario uno o dos
músicos se encargan de hilvanar la escena con un cierto hilo musical.
Pedro: Quien ha recientemente
derramado su semen
puede de dos respiraciones
tener una,
en la selección de una u otra,
la cortada y perpleja
o la profunda y longividente,
reside o no la aptitud a la baraja,
a la fórmula, o al cuidado.
Nerón: Con la llaga descarnada
de tu mórbida mano
recibo de Venus abrupta
este pan.
Yo le introduzco
pequeños bocados
que llevo en mis dientes
desbarajustados.
Cuando el rey y su
leal consorte
se vuelven negros y cenicientos,
juntos deben escalar la cima inasequible
de una cordillera amontañada
de tumores y maldiciones de la medicina.
Oh, Esculapio, venimos
ambos a implorarte
unas cuantas horas
de sueño, el recuerdo
que enciende nuevamente
la casa, la prueba
de nuestra felicidad.
Pedro: Qué bien se me abriría
representar ahora el papel
de un Cristo.
Pero me resultan
brutales
sus ojos espectantes,
tan enfermizos.
Prefiero el aliento
atosigado y preciso
del émulo de Caín.
Pues Caín ha vuelto al
mundo para solventar la mengua de su sacrificio.
Las deudas contraídas
antes del Diluvio,
siquiera sean minucias
que no alcanzan,
están siendo escritas
por un escriba perfumado
con bálsamos rituales,
y luego se pondrá muy claro
para que lo vean en el centro
de todo.
Su hermano era cabrero, de
mirada hosca entre las matas de
cejas. Incineraba
rebaños enteros de animales
en un día o un mes de arrebato.
Luego se refrescaba la cara,
tras haber diluído tanta sangre
adherida.
Y no le quedaban deseos
cleptómanos, ni apetito.
En todo caso
nuestros sentidos desbocados
y nuestros vicios...
Nerón: Me está incomodando la inconstancia
de este sabor de las voces en mi paladar.
Porque mi soledad se nutre
de cantos. La voz se desnuda
para el baño,
se desconoce en la armonía
de los cielos.
Pedro: En el hijo las paternales
osadías
se liberan del manto
que las opaca.
Si te pregundas acerca
del Padre,
descubre a tus ojos eso que avergonzado
ni siquiera conoces.
Nerón: La desmesura me hará
proscrito
y para que lenguas futuras
inflamen las palabras de
mi propia creación
he de sentir cómo, de qué
modo, me estoy desplazando
continuamente por un
paraje vacío,
en apariencia de niño.
Llevo un libro cerrado en
mi andar inexperto
y a nadie por fuerza le dejo
abrirlo, pues no han de
leerme los ojos de este mundo.
Sobre mi silencio se construye
una era.
Canto gritos de silencio,
me apresuro a ganar
laureles tan sólo destinados
a mi olfato
y desde el cielo en que estoy
llamado a gobernar
veré sustituirse por cuerpo,
por caracterismos,
mis esfuerzos de persistencia
en la memoria, en mi
propia memoria,
tesoro calcinados en
los trabajos de la mente.
Pedro: Cuánto de verdad,
sorprendentemente,
ausencia peremne de sentido,
es que resulta equivalente
el conocimiento del Oculto
a verte y conocerte
a tí que por siempre estás
presente.
Nerón: Quiero inaugurar un orbe nuevo
donde los tesoros del presente
se sepan,
donde, como en una estancia
iluminada por fogosos candelabros,
sea a la luz de mi palabra
espléndida
visible el fruto de su origen.
Este orbe nuevo
no viene a revocar los antiguos
cultos, mi respeto por los
misterios,
incluso mi timidez,
han de ser manifiestos,
sino que lo consume
en florilegio, en la divina
redundancia del imperio poético.
Pedro: Hacer mundos es
deleznable artesanía.
Bien te convendría
conocer un arte
hecho para trascender
a lo increado.
Nerón: )Acaso se puede estimar
en más que en ser causa
de muerte, como un abismo,
la grandeza que trasciende
lo humano?
Pedro: Sobre un jergón
habilitado los días
especiales
para reposo
efectúo sin parsimonia
el sacramento de las nupcias.
Es un estar reiterado
en mezclarse de dos
simulacros.
Así se acerca María,
tambaleante, a Dios,
como nos aproximamos
en carne tras diluvio
resurrecta
mi esposa, que es como
el luminoso ápice de lo
corporal, y yo, que por mí
no soy nada, a lo menos una
piedra.
Pero el niño es el pan,
hijo divino de harina
amasada, que muele
desde la semilla el molino.
Este alimento que
es el cuerpo del niño ha
de ser con equidad compartido.
De sus venas libamos vino herido.
Esta es la religión y ésta
la hechicería,
que hagamos con nuestro
Padre lo que el cielo maldice.
Nerón: Bien entiendo ser
tu ritual promesa de una
voluntad negada.
Pero escasa es la virtud
sin voluntad y es antes
superchería.
Yo amo a Popea de otra
manera. Le entrego como
a divina tutriz la semilla
de un dios nuevo, sacrifico
mi parte en aras de la sabiduría.
Porque ella que es maestra,
ella lo es por compartir
como discípula del númen
la chispa del divino estar.
A ella ríndole culto propiciando
sus sueños, que con espectación
espero ver brotar
del cuerno elefantino.
Pedro: Son las nupcias
del otro mundo
siendo de cristal.
Asequibles
al ser humano,
no importa cual.
Lo atraviesa
la luz divina
ultraterrenal.
El alma
se sube en medio de danzas
a la escala musical.
Nerón: Yo no encuentro
tan cómodo tu lecho
de cristales.
Séneca: Siempre se siente
más despacio
que el que lleva el mando.
Pedro: La intuición
se alimenta
con el conocimiento.
Toda esperanza
de curación
se inflama y arde
con la palabra.
Por eso desciende
en medio de disfraces
apasionados, sufrientes,
el verbo, burlador de los arcontes,
que tienen sobre nosotros
menos parva autoridad
y que imprimen
su máscara en los condescendientes.
Pedro: No haré donación
de la margarita del padre
al hombre hilético
sino que, como
emperador, le pagaré
el tributo por el que
testimonio la clausura
celeste.
Nerón: Mi teología ad hoc,
teátrica, espectacular,
todo lo abarca.
Miradas al cielo
que tan sólo captan
algún detalle,
porque no se pueden
entender
todas las acciones,
todos los aspectos,
de mi comportamiento,
pues bien claramente
observo,
en el vaho de mi imagen,
los trazos superiores.
Yo soy el teatro,
y es por mi persona
por la que se escucha
el orden, se escuchan órdenes
venidas del démon que me anima.
En cuanto al fin de los tiempos,
esa desilusión de todos los días en que se complace
la desdicha,
pocos y encanecidos
habrán de ser los hombres
y las venerables matronas
que asistan al óbito
de lo mundano.
El fin del mundo
será contractual, deseado,
en un páramo de aromáticas
y novísimas plantas. Por el paraje
casi vacío
veremos pasear, con
paciencia ansiosa,
a los rezagados santos,
al pequeño grupúsculo
humano,
deudor aún,
por unos cuantos días,
de la providencia etérea.
Habrán de reunirse
una última vez
para tener la plática
novísima.
La novedad final,
en forma de incendio
universal,
los ha de desnudar
de sus prendas
de ceniza.
Mientras haya castigo
existirá la vida sublunar,
de modo que la justicia
que represento,
por deseo de ser lugar
de mi última pureza, la
del orbe de plenitud,
a tí, que sedicioso
anuncias el fuego eterno,
me ha instituido a serte,
en un gesto
humilde, ejecutor de tu deseo.
Pedro: En mis ansias
de por el martirio
ser escenario de la escena salvífica,
en mis ansias de delirio,
de final delicado,
me asiste bajo la
máscara del mundo
el maestro peremne,
resucitado.
Soberbio y ciego yo,
si por repugnancia
de mi mesa me negara
a condescender
en bestias aún no benditas,
pues el paraíso
está en el verbo
del mártir.
Hay una llave
por la que el mundo
se hace tan ligero
que sólo
un eco cadente
invisible, inexistente
queda como poso
del que la carne
se desnuda.
Nos trasladamos, como somos,
a la plenitud ultraterrena.
Séneca: ¿Quién hay de tan soberbia
y desenfrenada arrogancia
que en esta inevitable
necesidad
de la naturaleza
pretenda que él y los
suyos hayan de ser
exentos, queriendo
libertar alguna casa
de la ruina
que amenaza a todo el orbe?
Pedro: Grande, sin duda,
es el misterio
de la piedad.
Pues nos vemos manifestados en la carne,
hemos sido justificados
por el Pneuma,
nuestra piedad
ha sido mostrada
a los ángeles,
predicada a las naciones,
creída en el mundo,
y ensalzada en la gloria.
TERCER ACTO
Se escenifica el cuadro viviente de la muerte de Séneca, en su bañera, y de Pedro, crucificado cabeza abajo, tras de lo cual se apagan las luces.
En un escenario sembrado de voluminosos bultos, Nerón va evolucionando como quien es perseguido e intenta despistar a sus captores. Con los últimos
versos desaparece por un lateral.
Nerón: He imperado
totalmente sobre los
sabios, haciendo que se
cuenten mis pareceres,
obligándoles...
Como quien viejo
pierde un diente, la
humanidad se ha de
doler de mi ausencia,
incluso si se propone
extirparme de su recuerdo.
El mundo pierde hoy
un gran artista, tanto como
creador, como cuanto creador
de futuro, esto es, intercesor.
Yo he intercedido, por más
que los cristianos crean
la muerte única intervención
de la persona en un mundo ante su propio juez, yo
he intervenido en el caótico
convite de los que
descienden del cielo.
En el momento final, parecen
predicar ellos, estamos
solos su Dios y
yo. Pero )cuál es mayor,
si yo me hago autor?
Solo con el Dios que
mis manos han modelado,
mi propia muerte. Oh, Cristo,
doble ridículo.
Por tí muere para mí
el mundo. Soy la imagen
de un desvelamiento.
Jesucristo de los idiotas,
ese eres tú, espejo deformante
de los vivientes.
El artista debe ser ateo para
actualizar la realidad, para interceder
por el mundo.
Cuánto me gustaría apartar
de mis labios esta copa
amarga del ser divino,
eludir el destino, tan
sacrificial.
Que el mundo sea
arpa, espada, o reloj, qué
importa, si no hay nada
más.
En los vericuetos del
espacio interatómico, según
decía Epicuro, moran los simulacros.
Y de éstos no hay
que preocuparse, puesto
que tampoco ellos lo hacen.
¡Quién sabe si yo allí
a donde voy no seré uno de ellos!
Ha venido el ojo a llenar
el silencio. Pensaba mi
estoico maestro que el ojo
tenía una ley y que estaba
habitando en la Naturaleza,
me ayuda el miedo de verlo
volver a la vida.
En cuanto al pedrusco
cristiano, ha de tener la
posteridad del íncubo.
¿Acaso la finitud del
odio ha venido a verificar
lo divino? ¿No habéis
rascado la cal del orbe para
descubrir negras piedras?
Ah, Pedrusco, qué gran mentira
tus novísimos anuncios,
un pedrusco
en mi masa encefálica
que yo debí cauterizar mejor.
Afectado moriste en
una cruz, queriendo darle
vuelta a los cielos.
Seguir viviendo es la
ofensa que te me aproxima.
Yo que trabé conocimiento
con las inteligencias
y ahora, desnudo de mi imperio,
sin sombra de voluntad me apresto a
elevarme.
Dulce como la sangre
ha sido la vida.
Como la abubilla,
como el jilguero,
he promovido al aire
el color de mi vuelo.
Los Icaros ficticios
corren a encontrarse en
la humillación
pero yo sin embargo
estoy invitado a los
techos, que el hambriento
poeta escruta desde
el pobre camastro.
Vocero de tranquilidad,
Séneca no alza ya más
el vuelo.
Alguacil de la cebolla,
el fantasma de Pedro,
Pedrusco oscuro, vagabundea
por los ministerios de la muerte.
Esta es nuestra posteridad.
No seré denostado ya que
otros lo dejaron.
Que los otros no se
equivoquen pensando que mi
mente se miraba a sí misma
pues lo que contempla mi
razón es el último mundo.
El ultimísimo mundo
lo incendiaron los cristianos.
Cristo será un Hermes
de rostro calcinado, sus
brazos me parecen los
tizones de un patíbulo ardiente, que
quema en un bautismo que echa humo.
No será el único
ni el último.
Por lo que a mí toca, yo no he delegado mi destino en más triste joroba. He consentido en encarnar el furor de los poetas.
Si cojéis una tablilla mía, veréis de mi puño y letra correcciones, notas al pie, paréntesis.
He sido leopardo en mi circo secreto, sin consentir en hacer de la fiera el representante de mi ojo.
Los mismos pensamientos los forma el ojo, anticipándose en la visión.
Si algo tiene la valentía es que la poesía se te impone.
Mio sea el desquite flamante de tener otra bandera.
Sale Nerón. Los músicos han ido dejando de tocar desde "por lo que a mí toca...". Final.
Libellés :
littérature (espagnol),
Teatro de Azufre
lundi 5 mai 2008
Rapture I (Acteón) 2004-2006
Dulcinée II

(voir texte français sur Dulcinée I)
Cuadro a caballo entre 2004 y 2005, óleo sobre tela de 130 x 195 cm, foto de Eve Livet.
La mujer de los años 90 ha sido bien tratada por la obra pictórica de mi amistad a medias, el pintor Raúl G.Reyes. De sus cuadros y sobre todo de sus dibujos, que son como García Alix pintado o dibujado, he sacado mucha inspiración. Pero lo que hace carnal cualquier cuadro es el contacto directo con la naturaleza humana (femenina). Como cuento en mi novela, mi sueño era hacer el Quijote en fotonovela, un trabajo obsesivo con la modernidad y el feminismo, a contrapelo de la histeria masculina que destila la complacencia de cualquier lectura de Cervantes (todos esos apoltronados que escriben desde hace siglos ñoñeces sobre la Biblia Hispana).
Dulcinée I

La littérature est abondante sur Alonso Quijano, dont nous connaissons l'alias. Mais qui sinon moi et ce que j'appelle "les génies maritaux" comme le couple Klossowski, ou Wanda, écrivaine elle-même, et Léopold Sacher-Masoch, se sont intéressés au sort de la Muse, de la Dame ou Eternel Féminin. Un humoriste de basse étoffe tel Cervantes, destiné a être la Bible ou livre unique du "macho" espagnol, ne pouvait pas concevoir une femme comme la mienne. Lisez plutôt "Carcel de amor" de Diego de San Pedro, ou "La Lozana andaluza" de Francisco Delicado. Là il y en a des femmes. Le tableau mesure 195 x 130 cm, a été exécuté entre 2004 et 2005, c'est un huile sur toile et a été photographié par Eve Livet. Vous pouvez cliquer pour le voir en détail.
dimanche 4 mai 2008
juillet-août 2006 (coll.part.)

Je vois bien que le simple tableau ne peut passer sans un commentaire de son auteur. Je dois dire que bien que l'huile a été travaillé en une nuit, il a été précédé de maints dessins au crayon et au feutre, et que sa gestation a été difficile. Ces mois de chaleur, de juin jusqu'à septembre, j'ai travaillé en Espagne avec une sensation pénible de tout rater : et nonobstant j'ai peint de grands formats riches en détails et couleurs. Je me retrouvais toujours rebuté par la surface du tableau, qui m'aveuglait. Dans ce contexte, ce portrait d'enfant a été le seul principe de réalité du volume de peinture à ajouter à mon stock durant ces mois, il occupa une position axiale, centrale. De par sa beauté et de par la profondeur de la vision initiale.
D'autres périodes, voire même le moment actuel, sont ou ont été plus féconds en oeuvres réussies. Je peux me vanter d'avoir un stock de bonne qualité, mais les mois de l'été 2006 sont porteurs d'un malaise bien plus précieux pour l'âme et plus rempli d'indiscernables semences de toute peinture à venir pour moi...
Plus bas dans le blog vous avez le tableau des amazones péteuses, transposition difficile et brisée d'un dessin de 2002 ou même plus ancien. Je l'ai introduit ici comme une repère de mon point zéro comme peintre, de mon absence bien tempérée. Si je ne fais pas pire, cela veux dire quelque chose.
jeudi 1 mai 2008
Concert tsigane de Balval (divagation bilingue)

image: Last coffee, 2004, huile sur toile par Manuel Montero. Cette fois-ci on ne peut pas agrandir en cliquant, mais vous l'avez dans le livre sur le lien Mon éditeur. Pour le concert d'hier soir plus haut accès au site de Balval si vous cliquez sur le titre de mon post.
imagen : Last coffee, 2004, óleo sobre tela de Manuel Montero. Esta vez no se puede agrandar la imagen (que encontrarán ustedes más grande en el libro a la venta en el vínculo "Mon éditeur"), pero en cambio, clicando en el título del post se accede a la página web del grupo Balval.
1) Toujours à coté de chez moi, en contresens, un autre concert au studio L'Hermitage. D. du bistrot La Grappe d'Orgueil nous invitait, et il y avait une autre amie et A., journaliste qui connait bien la musique et qui rira des lignes qui suivent. Je ferais mieux d'essayer de dormir au lieu d'écrire sur des questions qui me dépassent. De même que je n'ai rien à dire sur le flamenco, enfui quelque part dans mon identité mais dont j'ai renoncé à toute étude, je n'en aurais rien non plus au sujet du groupe de musique tsigane Balval, où je risque de jouer le rôle du bouffon qui ouvre de temps en temps la bouche (mise à part ma toux nerveuse pendant la chanson Liza, très symptomatique) pour mugir.
1) De nuevo cerca de casa, en sentido inverso, otro concierto. D. del bistrot La Grappe d Orgueil nos invitaba, y había otra amiga suya y también A., periodista que es buen conocedor de la música y que reirá de las líneas que siguen. Yo haría mejor en intentar dormir en lugar de escribir sobre cuestiones que me sobrepasan. Lo mismo que no tengo nada que decir sobre flamenco, relegado en alguna laguna de mi identidad y del que he renunciado a todo estudio, no lo tendría tampoco a propósito del grupo de música zíngara Balval, donde corro el riesgo de cumplir el papel del bufón que abre de tanto en tanto la boca (dejando de lado mi tos nerviosa durante la canción Liza, muy sintomática) para rebuznar.
2) L'origine de ma pudeur est le contraste entre le caractère modeste du concert précédent, qui m'avait ravi mais tout en étant de la (nouvelle) chanson française, celui, donc, de Céline Camus (voir dans l'index du blog) et celui de ce soir, celui du groupe mixte Balval, dont la virtuosité de chaque musicien m'obligerait à user des mots techniques que je ne possède pas, malgré que je sois sensible au rendu, et dont le baroquisme du projet d'ensemble m'égare dans des fantaisies au carré, par rapport à la ligne droite du premier concert dont j'avais parlé. Je me dis que ça a valu la peine d'être à Paris.
2) El origen de mi pudor está en el contraste entre el carácter modesto del concierto precedente, que me había arrobado siendo simplemente (nueva) chanson française, o sea el de Céline Camus (ver en el índice del blog) y el de esta noche, el concierto del grupo mixto Balval, en el que el virtuosismo de cada músico me obligaría a usar palabras apropiadas que no poseo, aunque sea sensible a la magia, y en el que el barroquismo del proyecto en su conjunto me dispersa en fantasías al cuadrado, respecto a la línea recta del primer concierto del que se me ocurrió escribir. Termino diciéndome que merece la pena estar en París.
3) J'ai par ailleurs été distrait tout le concert, distrait par le détail, volatile. Je pourrais ressortir l'ancienne théorie du carnaval, en tant que discours ou pratique non-linéaire. C'est qui qui me parlait il y a peu de Dostoievsky ? Je ne peux pas rester tranquille à écouter, je dois danser, dès que les musiciens s'y prêtent, et il se sont prêtés le temps venu.
3) De hecho anduve distraído durante todo el concierto, distraído por el detalle, volátil. Podría sacar a relucir la vieja teoría del carnaval, en tanto que discurso o práctica no-lineal. ¿Quién era que me hablaba hace poco de Dostoievsky ? No puedo quedarme quieto escuchando, tengo que bailar, desde que los músicos se prestan, y se prestaron llegado el momento.
4) Y en avait qui mettaient en avant la voix magnifique de Awena Burgess, qui pour eux se faisait trop discrète - repli qui pourrait être concluant de l'ignorance de la langue romani de notre part. D'autres comme moi qui considérions le violon un objet impossible et restâmes surpris de l'expressivité et "complicatio" touchante qu'il avait entre les mains de Rosalie Harlog. Royaume matriarcal, la scène destinait les deux autres cordes, Daniel Mizrahi (guitarre électrique) et Benjamin Body (contrebasse) à des parenthèses et à-parts, chacun comme dans une chapelle. Ayant écouté raconter la renommée de Bachar Khalife je suis resté la deuxième partie du concert quasi-concentré sur ses percussions. L'invité le plus oriental prit un relief révélateur et éloquent.
4) Los había que ponían por delante de todo la voz magnífica de Awena Burgess, que para ellos permanecía en exceso discreta - repliegue que pudiera ser consecuente de la ignorancia de la lengua romani de nuestra parte. Otros como yo que consideramos el violín un objeto imposible y nos sorprendíamos de la expresividad y "complicatio" emotiva que éste tenía entre las manos de Rosalie Harlog. Reino matriarcal, la escena destinaba las otras cuerdas, Daniel Mizrahi (guitarra eléctrica) y Benjamin Body (contrabajo) a una serie de apartes y paréntesis, cada uno como en una capilla. Habiendo escuchado contar la fama de Zachar Khalifa, me quedé la segunda parte del concierto casi concentrado en sus percusiones. El invitado más oriental tomó un relieve revelador y elocuente.
5) Le sens de la magie me soutire de la mémoire, devant leur concert, la pièce de théâtre "Simplicissimus" par la compagnie Lattuada (je cite de tête).
5) El sentido de la magia extrae de mi memoria, ante el concierto, la obra de teatro "Simplicissimus" de la compañía Lattuada (cito sin la referencia delante).
6) C'était encore l'époque où Grenade avait un festival international de théâtre et je me suis permis le luxe d'assister aux deux représentations successives de cette pièce.
6) En aquella época había un festival internacional de teatro en Granada y me di el lujo de ir a las dos representaciones en días sucesivos de esa obra.
7) Ce sont les gitanes devant la cathédrale qui ont lu le destin sur la paume de ma main, et toute musique ayant trait à leur condition est pour moi chargée de sens et en conséquence une espèce de liturgie ou mystère. Nonobstant, cela se joue dans les cordes, comme le fil de notre vie : la voix et la percussion sont des célébrations et elles invitent au partage de l'émotion par la danse.
7) Fueron las gitanas delante de la catedral las que leyeron el destino en la palma de mi mano, y toda música relacionada con su condición está para mí cargada de sentido y en consecuencia es una suerte de liturgia o misterio. No obstante, ello se juega fundamentalmente en las cuerdas, como el hilo sonoro de nuestro vivir: la voz y la percusión son celebraciones e invitan a compartir la emoción por la danza.
8) Seulement, le caprice, la structure substantiellement baroque, nous retournent sur de fausses pistes, sur des centaines de traces des roues de notre fortune, jusqu'à ce qu'on ne reconnaisse plus la première pensée ou Protennoia émise par l'art et qu'on doive la chercher dans l'oubli de notre point de vue, dans l'illusion ou anamorphose.
8) Solamente, el capricho, la estructura sustancialmente barroca, nos dan la vuelta hacia falsas pistas, hacia cientos de huellas de ruedas de la fortuna nuestra, hasta que no reconozcamos más el primer pensamiento o Protennoia emitida por el arte y que debamos buscarla en el olvido de nuestro punto de vista, en la ilusion o anamorfosis.
9) Una inmensa cultura se encuentra en manos de estos músicos, que conocen con precisión el material que manejan. En España diríamos lapidariamente que lo llevan en la sangre, pero la sangre es estudio y sacrificio, y pasa por el corazón de las ideas, sea éste el Sol o el conocimiento, latiendo un día y otro mientras vivimos.
9) Une immense culture se trouve dans les mains de ces musiciens, qui connaissent de façon précise le matériel qu'ils utilisent. En Espagne nous dirions de façon lapidaire qu'ils le portent dans le sang, mais le sang est étude et sacrifice, et elle passe par le coeur des idées, soit-il le Soleil ou la connaissance battant au jour le jour pendant que nous vivons..
10) Balval nos ofrece en estado volátil, como el alimento de Dios mismo, la identidad zíngara, que se ofrece a nuestros sueños como la llama a la llama o la corona de la nostalgia a aquellos que han vivido.
10) Balval nous offre en état volatile, comme la nourriture de Dieu même, l'identité tsigane, qui sied à nos rêves comme une flamme à une autre flamme ou la couronne de la nostalgie à ceux qui ont vécu.
samedi 26 avril 2008
gages et obsessions de l'huile

Ce tableau est de 2005; il mesure 190 x 230 cm et la photo a été prise par Eve Livet.
Je viens d'acheter dix mètres de lin-coton de deux mètres trente. Au passage j'ai acheté de la Terre de Sienne naturelle Sennelier à quatre euros soixante dix-huit centimes. Je prévois un autre portrait pour la semaine prochaine et je cherchais un teint qui soit pareil à celui de ma modèle; j'aurais pu racheter du Naples clair, comme pour les autres, mais cherchais quelque chose de spécifique, une couleur et sableuse et vivante : et j'ai pris de l'ocre d'ambre. La gentille dame chinoise qui me le vend me fait remarquer le prix, qui n'est pas le même que pour la Terre de Sienne. Seize euros douce centimes. Pour un tube plus petit que ceux du dentifrice. Vu le prix du tissu ce serait l'équivalent d'un pourboire d'homme d'affaires. J'ai répondu à ma gentille vendeuse "oui, je vois que c'est cher, mais je veux essayer qu'est ce que ça donne". Je m'angoisse. J'ai fait jeudi un portrait qui n'a pas encore séché et qui me donne l'impression de changer à chaque minute, le cordon qui m'unit à l'oeuvre met aussi du temps à tomber. Quand je le regarde lumière éteinte le tableau a quelque chose de menaçant, comme une présence inattendue: et pourtant je m'étais efforcé à rendre belle ma modèle, à me servir des couleurs les meilleures...
NB. Soit dit au passage, certaines entrées sous la rubrique théorie bilingue et compte rendu, qui étaient des avertissements auto-publicitaires, ont été refaites et méritent un peu d'être cherchées et lues.
NB. Dicho sea de paso, ciertas entradas en la rúbrica théorie bilingue, que eran anuncios auto-publicitarios, han sido reescritas y merecen quizás que se las busque en el índice y se lean.
jeudi 24 avril 2008
El larvado (poème espagnol à travailler)
El larvado. Manuel Montero.
Debería decir que es interdisciplinar, la manera como ha
sido alumbrada esta forma de poesía. Unos presupuestos
teatrales en cuanto a la estructura, el uso del verso,
y el hecho, que debo anotar en esta aclaración preliminar,
de que al poema han precedido las imágenes. La lectura
de cosmogramas como el Kéter-Malkut de Gabirol,
o el Laberinto de Fortuna (verdadero anticipo hispano a
toda lectura de la comedia de Dante), la repetida
intoxicación con las utopías y cosmologías un tanto
perversas de Platón, los rituales iniciáticos, los fetiches,
la droga, dieron el sustento a una cierta fantasía. Imaginé
museos, dibujé interiores cuya decoración los hacía
escenarios de algo. Estos dibujos estaban antes de
empezar a escribir el poema. Y antes de todo, años atrás,
uno de mis más tempranos sueños inducidos, en una casa
pobre que embellecía un amor y cuyas auroras escandía
un gallo en la huerta cercana.
Las armadas no difieren por la belleza o el sexo, sino
por la función que les asigna el Tercer Mensajero.
Mani. Tesoro (de la Vivificación),
citado por al-Biruni.
Vemos un joven poeta, animado del amor de la
poesía, que personifica su hermanita Delicada,
invocar al fantasma de Quevedo, con el cual y al cual
le llora el desastre de la literatura y del pueblo. En un
laboratorio estrafalario de alquimia y teurgia, pretende
reconstruir la creación del mundo y la historia de su patria
, formar la figura del perfecto poeta y perfecto
gobernante, juguete al que hace pasar mil vicisitudes.
A la manera del impúber
que todavía está enviciado
con sus soldados de plomo
mi hermano Larvado no crece
no adquiere una forma
se informa
en saberes que desfallecen
como la altura en pies carolingios
de la torre de Babel
o la ubicación
de los ríos subterráneos
del fuego del Etna
Se enrolla
su pico
y en su mente
parece que habita
una cotorra.
No digo que no sufra
pues cien veces ha quedado mudo
delante de las muchachas.
Pero sabe que yo lo comprendo.
Sabe que,
separados,
yo fui joven alumna
de Mesmer
y luego
vendedora de enciclopedias.
Es largo el camino
que une a Delicada con su hermano Larvado
Ambos son hijos de una misma madre
pero Larvado es hijo de viuda
y delicada su hermana estrecha recuerdos
que son su única fortaleza.
Aquí vemos a larvado en un escenario en que el diseño
es fruto de un infructuoso esfuerzo
por dar cuenta del cúmulo de saberes que arden en los
fanales
de este siglo de las luces
mil setecientos años después de que no pasara nada
El colutorio de Moloch
debe de ser preparado
mezclando al agua bendita
orina de soldado.
¿No parece, Delicada,
una fragua,
mi laboratorio,
de otro Vulcano que aquél
que intenta Velázquez con abundosidad
de trementina?
No es el arte
de la luz
arte de temblores.
La luz se ejerce
en limpia geometría
y en previsión de viento,
en conocimiento
y en factura
de sonido y de volumen
por puntos.
soliviantado por el trabajo
sin duda no encuentras ya significado
a la naturaleza de las cosas
como si no existiera tal naturaleza
y siempre hubieses estado dirigiéndote
a un espejo procaz.
Aplícate más aún
sin embargo
a la página
y olvidarás esa molesta certeza
de la que todos debemos curarnos.
Sí, vuelve a verter
lágrimas de felicidad
en las líneas oscuras de tu grimorio.
Ved aquí mi colección de estatuas:
Júpiter o el águila benefactora,
animales disecados que simbolizan
a Júpiter,
a Juno esta pava,
maquillada por fuerza de la natura,
a Mercurio esta liebre hermafrodita,
y un mono astuto
inmóvil en su gesto
imitado,
a Venus,
y estatuas de bronce
cuyas oquedades resuenan con la plegaria.
Háyase también proporcionado
el ángel Metatrón,
y yo me ciño las vainas
de Miguel,
para convocar a los sátrapas.
Dime de qué ingredientes se compone
el hombre
y abandona
los conocidos simulacros.
Vístelo de los colores
de San Juan de la Cruz,
súbelo y bájalo por la escala,
haz que conozca.
Necesitamos amor,
y yo soy espectadora
y acólita que solicita,
yo soy el gofre,
yo soy la salchicha
de lo restante,
y perdona que delire
al vapor de tu azufre.
Ya Torres, si aquí Quevedo,
La novedad del café, del azúcar blanca
Tomada en privado, de él en medio de seguro
Chocolate,
O quizás de jarabe de vino,
Usó la recurrencia, yo invoco, no debe volver
Loco a hombre ni a menos fuerte sexo;
Es cosa natural que ya se practicaba.
Yo por eso abundo, el espíritu practicado
Por saber. Góngora o Don Quijote,
Respiración y colapso, fiebre
Cuartana viciosamente cultivada,
O el conde de Villamediana mal teatrado,
La Virgen, don Francisco.
El azufre es querido a Beccafumi,
Y a los morabitos, cierne, hermana,
Sobre los espejos pulsantes,
Dicen de la savia rubia de la siridonia...
Hagamos que, a modo de juego,
Larvado participe de la luz de su tiempo,
que anticipe y calcule
que prevea
los cambios
lo inexorable
de la actualidad humana,
siempre por encima
del blando dios con el que duerme
como cojín en forma humana,
reclinatorio, complaciente.
cuéntame, Larvado,
cómo son los dioses
y cómo deben ser los hombres
iguales a ellos.
Los dedos crispados, moderna
Es la bruja que a la violeta
Al erudito, como el gato lo es,
Y el sanspareille (Cadalso refert),
Constantemente sopla,
de una pata de gallina, tostados o no,
sostienen aquí una brizna
de olivo
y la dejan caer
en un adivinatorio cuenco
de aceite.
Conocemos así la condición humana,
por medio del oráculo,
pasible al diagnóstico, dispositivo
oracular o experimento,
hecha de repulsión
y de simpatía.
Yo construyo casas de muñecas
en que viva, automática,
la libertad, ese fondo de espejo
tostado en que se tocan los estuarios
precisos de los automáticos planetas.
Ahora sobre este homúnculo
Estofado sobre terracota,
Debemos desde lo que arriba
Se esconde en un incendio de razones
Hacer que baje
A metérsele dentro
El rollo de una psiqué.
y la habrá que atormentar
me suena de ti, siempre.
Sí, cada psique, Delicada,
Se tiene que lacrar.
Ahora te pido que asistas
Mientras al soplo aplico mi solitud
(como si fuese la divina)
y que me leas la parte del antifonario mío
de las antífonas.
Las del alma,
Sí, para eso sé la mía.
Recuerda que yo soy hijo
De alta faceta tuya,
Tú, Prounico ahora, Venus Urania
En las cortesías del tiempo.
¿Y cómo estar
sin estar en raíz, como a posteriori
enseñan los dones del Cielo?
¿Vicioso das al nacimiento de lo Real
a los animales de Paracelso,
ex sodomia natis, con medicamentos
prohibidos, con músicas malditas?
Ninfas: modernas son, hijas de la Necesidad,
Más humanas que nosotros mismos,
Refractarios pigmeos, prodigiosa salamandra que
frecuento.
En la parda humareda de mi pensamiento lo he visto:
El ídolo de las mujeres y,
Como ramaje, los primeros pensamientos.
Pero presta más atención a tu papel,
Y estate preparada.
El médico
Supositorios inventa
De mandrágoras irritantes o de lentos opios,
Es igual...
Me apasiona que seas una mujer
Con el gusto de lo monstruoso.
Se acelera mi impaciencia
Por que hagamos esto juntos. Los juegos
Incestuosos construyen la nueva era
De los momentos fatales.
Comienza, pues, saca al enano
De su esfera de barro.
Tú te preguntas cómo puedes ser tan grande
Y tan parecida
A Dios-Júpiter. Empieza.
Me pregunto cómo es la forma
De mi forma,
Y sé toda forma.
Porque de esto tengo yo,
Y de esto tienes tú.
(Dame el pie de mi
magnificat)
Naciste de mi profundidad
Como desde una fuente,
Pero en remolinos te ensimismas,
Y corres mucho, por las piedras que
Te tenía preparadas.
Tú eras mi madre
Y te he adoptado,
Para educarte.
Sí, ahora soy rostro encantador de tus infantiles
Estatuas.
Dime quiénes son los doce órganos
Que hacen bullir mi interior, y qué
Funcionarios los administran.
El sombrero que te estoy
Calzando de paja
Cósmica y pequeña, trenzada y pobre,
En el mediodía las estrellas
Sobre tu depósito del gesto pone
Y el vértigo propicio al beso.
Sobre carreta de heno artistas de tañer
Y canto que fluye como miel caliente
Invitemos los caprichos de Dios,
Retornemos a la religión natural.
Nuestra finalidad es animar
Al golem revolucionario.
Dime a mí qué vienen a decirle
Esas doce mujeres
Que comparan sus senos
Y encuentran que no tienen los dos
Iguales.
Larvado, para hacer de golem, toma un libro
abierto en la izquierda. Delicada en cada signo toma
diversos tocados de plumas.
Venimos a ungirte con la parte del padre.
Observa nuestras manos empapadas de semen.
Sobre tu rostro de arcilla,
Metiendo nuestros dedos en tus
Ojos,
Vamos a dejar huella en ti.
Borrachas, bailan las esferas
En órbitas de elipse, se disparan
Y cambian de centro, Bruno
Lo advirtió, y que son implacables ahora
Que la ciencia las invita a prescindir de decoro.
La virtud del padre me llena,
Intacta, y pienso sacar a besos,
De la caracola húmeda, rosacea, coralina,
de vuestras bocas nacaradas y sedientas de amor
Nueva vida que llevar en mi viaje.
Doce mujeres son abrebocas bueno
Para una siesta, aquí en el cielo,
Sobre el heno.
Cristo era pequeño
Cuando nació
Yo acabo de nacer, capaz de fecundar,
Entre bueyes y burras, a las rameras del cielo.
¡Venid, angelesas impuras,
a mí!
...y cambiarlo.
Y cambiarlo, y cambiarlo.
Yo tengo un defecto,
Tengo un defecto
Me gustan las pollas.
Dame, pues, la virtud de
Vencer las resistencias.
De decir palabras procaces
A propósito del rey y la reina,
De mandar callar al predicador,
De estar contigo cuando esté
Abajo, y que empuñes mi falo
Y lo masturbes arriba y
abajo.
Conocer el cordero que
creció
En los mejores momentos
Del adulterio, ô virtudes.
Observa mi sexo,
Es sacrificio puro,
Salvación del proletariado.
Ya tengo bastante,
Que venga otra.
Como toro que se debe
Respetar, poesía
Vendría a traerte, el sólido día
Me espanta, si tuviera,
Ahora.
Ô sello profundo del brillo rojo de un rubí,
Has despertado en mi pecho una densa inquietud.
Me estás lacrando y me entras muy suave.
Ahora, de que no hemos leído, apropiados,
Los libros, que estamos junto al otro el uno,
Como si fuese, nos damos cuenta, costumbre.
Que el juego de las influencias
Se hace en huevo y la moral se ha de romper.
Si tuvieras los principios a mano
De Torres, sabrías dónde tocar la negra
Canicular. Pero no te preocupes,
Se inscribe por recaída.
Exclaman bajo mi signo esta
revolución
Como si todos hubiesen nacido
Ô, Fraternidad, antitipo del Uno.
Coherencia atlética del complejo pleromático.
Pero tu voz es distinta,
Suscita anhelos, suscita anhelos como brisa,
Como brisa que trae una música,
Una música de esferas, la voz de una hermana.
A veces pienso que hablarte
Recién consciente de mí y de ti
Casi mamando
De a ti curarte debería ser una manera,
Porque adoleces
Y siempre un seno es fondo preocupante
Para lo que quiere ser leve.
Te quiero, no quiero abandonarte.
los sellos son sellos muy hermosos
y este también que yo te doy, lo sé,
pero tú desciendes. Sólo decirte
que el golem es recibir lo bello de ser sellado.
Adios.
Eres un dios o una diosa,
No estás, nunca, sola,
Ni solo está sólo contigo el dios,
Eres detentadora de las amistades
Más completas, te gustan los disfraces,
El poder de las mujeres, el estudio.
No te vas, te respiro, abriste mi boca
Con tu silbido sugestivo
Que era el de una giganta ágil y semidesnuda
Al viento interior y al exterior por mi vida pútrida de
Autómata.
Los lugares numinosos, o son obra del arte
O son naturales; unos y otros
Producen efectos, sombríos, secundarios.
Se enclavan donde profundo
O invisible
Está escondido un río que ya nadie
Sabe que llora, o en contraste
De estratos de las capas tectónicas.
Dicen que son telúricos.
Si entras, el abandono,
A un templo hoy, mañana sabrás
Que ensombreció tu tiempo.
La charla se averigua larga
Y conversación de años;
No pensé que caerme, que fuese
Una relación caérseme encima el uso de razón.
Como una lenta retirada, el cangrejo
Es imagen de la muerte que todavía nos mira.
Está al borde del agua, nos mira
Bostezando y deja ver sus inmóviles artículos.
Permíteme, si no en familia no,
Sentarme, no estaré lo bastante.
Aquí, sobre alguna oquedad,
Y que mi espalda se pueda recostar.
El análisis, esa piedra que se disuelve
En la frente, dejándola vacía de signaturas,
Libertinaje instantáneo sin pena,
Debes ejercerlo ya, ¡tengo tanto que contarte!
Anoche tuve un sueño,
Por lo de la dodécada pensante,
Ya sabes que no trabajamos sino en las
Celdas inferiores, y revestidas de alas;
Soñé que conforme a la luz
Era la araña que me inscribe.
Contaba mis miembros y no cefalotórax,
Sino pecho había en mí, y cráneo.
Sorprendida del parecido con la mujer,
Grité, y tú me pisaste porque era insoportable.
Toda pisada por esmeraldino
Dicterio tiene, sicut est
Inferior quod est superior,
Un aroma.
Ahora no se trata de la negrura
Ambarina y grata del café, ni de
Cualquier otro alimento o flor.
La muerte de Dios se respira:
Yo tenía dentro una vejiga de gas hilarante,
Pero tú al respirarlo volviste amargo tu gesto
al día.
¿Qué significa? ¿Por qué todo en el éter
es vacío? ¿Tú lo sabes? Pero tómate tu tiempo
yo volveré con el río subterráneo,
estoy en alguna cueva, siempre me encuentras
fácilmente; ahora me voy a la cama,
termínate tranquilo tu café,
no estarás solo.
Abrir los oídos, un meñique femenino,
A la esfera de barro en que me apresto a morar,
Es un favor curioso, inesperado.
Lo dicen los upanishads, pero siempre,
Contrario a la inercia, el gesto sobrecoge.
Pregúntame cómo me llamo,
Te diré que soy la famosa Atalanta.
¿El ruido de la fritanga no te dice nada?
¿No sabes felicitar,
a tu gata grande?
Verdaderamente, uno más
De la familia
Es el rey.
Prostitución y libertad,
Oro que no conoce la extinción,
Noética la majestad no se extingue.
Lo que te impide ver te eleva
El golem lleva sin boca ni ojos
Máscara perpetua y totipotente.
Conmigo la canícula y el reyezuelo
Que en alguna parte de mi cuerpo
Clama por reinar sobre todo orbe.
Hecho el uno con sillar
De derribo,
El macho y la hembra,
La otra puro cimiento.
La agricultura.
¿Por qué medicina?
La mujer de la medicina como cosa.
Estamos cansadas de ir al médico.
Que el conspirador, el poeta,
Una anatomía escriban,
Que se codeen con mujeres
impresionantes
Porque impresionante es la mujer
del signo, y signo único.
Una persistente de ti
Recurrencia semidivina
Un vicio de tomar nota,
De estudiar, de poner altares
Y volver a los planos.
Ahora importan
Esperma del ártico, del macho
De la ballena, son velas imponentes
Siempre de la diosa nos preocupa
La salud, y yo la enciendo,
Al numen le saco la lágrima y la rabia.
Eso es una cosa que no tiene que ver con esfinges.
Más importa la encuesta
cósmica
Y estoy dispuesto a ser encuentro.
Me espanto, porque los que he estado
Haciendo ahora, dibujos,
Son fríos, deshumanizados, y ha sido el signo
Que imprime el horror de la inocencia.
El maíz, el plátano, el café,
¡qué blancas realidades!
La codicia del cacao que enturbia el espíritu,
La propia azúcar, ¡qué blanca! ¡qué futuro!
En un nuevo estado no se puede
De este modo a los ojos directamente.
Es lógico que te aburra
El grano de la abierta mazorca,
Que sea insano el gran banano.
La magia de las almas pasivas
Se hace a escote;
Son como vida que se tetaniza.
Nos hemos adentrado en la que crees
Que, noche, me constituye.
Tú ya golem, no dejo yo Lázaro.
La muerte, es lo que quiero decirte,
Economía suscite y pueda ser escrito.
Egipcio el chacal pertine al espíritu actual;
Poco que decir, justicia y comercio
Silencio son.
Era la religión del mundo primitivo
La que conforme debió ser al curso del progreso.
Necesidad de las esfinges. Gracias.
Natural, natural, natural es la profecía,
Y procaz la verdad.
Y la verdad, la verdad,
Es mágica.
Dolorosa herida de que la profecía
No sea la verdad,
Bajo el signo urbano, catedralicio de Rómulo.
Ahora que no desconoces la crítica,
Comprende la ekpyrosis.
Está inscrita.
Soy cabra negra de la obra desperdiciada,
(La tierra es un elemento oscuro y lo es
Su asterismo) Me adormece el café,
Suena el bordón en su eco,
Y la famosa tríaca
De los Galenos, hace de mí,
En la hora nocturna,
Oscura, de las Melusinas que en ella se bañan
Y salen del húmedo lecho de la bañera,
Mujer frívola de recorridos
promiscuos,
Monstruo preciso y maravilloso,
Escritura bramando en el siglo
Por el éxito de la tierra.
A ti, solsticio, te lo debo todo,
Porque sé cómo poblarte
Y porque eres noético y atemporal, como la mística.
Yo también soy mujer, como Jesucristo.
Quevedo, ¿qué enseña el catecismo
De Dios?
Toda enseñanza es aprender
A ser como mujer en el agua.
La vía láctea me embriaga,
Me lo paso muy bien,
Existiendo, y siempre vacío
El vaso en sus esmeros
Me multiplica.
Doce materias he leído
Y ganas todas de seguirlas he sentido.
Las arcónticas archidemonesas
Son tontas
Pero la chupan bien y les gusta
El saber del esperma.
Yo soy tristona, pero mi cara
De resignación invita a ser manchada.
Yo lo hago con ropa y te la pido,
Pues no me gusta ya la belleza.
Yo te disparo mi éxtasis violento,
Y miro de reojo todo lo que sean
Pistolas o vergas.
Confórmate conmigo, soy universal.
Y me lo puedes hacer dentro,
Porque luego yo ya sé.
El Mercurio de los Filósofos.
Tengo distinta de la otra una de mis
Tetas.
Ahora si tomas café esta noche
Me puedes seguir al parque
Y en un cuidado parterre
Violarme y con esfuerzo preñarme
Que yo tendré hijos del café
De caras redondas y llanto agudo.
Como Xantippa la mujer
De Sócrates, yo acostumbro
A premiar con orina
Al filósofo, porque soy incontestable
Y necesaria.
Por mi alma, que este
Regalo tibio en el rostro decir
Que no otro que el Sol es Dios
Me hace y eyacular una rubia
Semilla.
Me ha gustado guirnaldas
Y mentiras susurrar desde el cieno.
Ahora tu proyecto puede posar completo
Su azufre en la obra y yo muero en tu sueño.
II
Él mismo resulta expuesto más
tarde a la vicisitud cuando intenta dar un discurso en
el muelle del puerto de Cádiz y la gente lo manda de
cabeza al mar, mientras es sacado del agua Delicada
continúa el sermón, consiguiendo que el remojado
Diego Larvado sea proclamado Libertador de la República.
El Larvado rehúsa esos honores, quítase la corona de perejil
y romero que le habían colocado y se va...
En el agua del pueblo
no quedan huellas
de los que,
señores o papas,
flotan instantes
en él.
Sólo el que escribe
cauces a su corriente,
con persistente mano,
y profunda, sólo
con las piedras futiles
de cien resistencias.
¿Acaso olvidas el amor,
oh, Cádiz, tan pronto mirado?
Toma la costumbre de repartir
desde tu nocturna claridad
hacia puertos de negrura todavía,
pese al hombre, irredenta.
Rápido y atropellado es el lenguaje
de las estrellas, y risueño,
extensa y no precipitada, en tu nacimiento,
su luz.
Cuando tu voz, Cádiz,
era el maullido de los leopardos,
ofrendabas al cosmos una rápida
danza de celo y espejo,
oh, multiplicatorio pueblo,
desde el lecho innúmero.
Explícate el recuerdo, refrescado,
del Conde Divino:
opaco yace el monte luminoso,
ya la nunca omitida vigilancia
cayó en el seno del común reposo,
del que dio luz a la mayor distancia
llega la sombra al reino tenebroso.
Oh, Cádiz, pavoneo prematuro
siempre y, allende, la aventura
de nuevos pirrones...
lo que quiere, éste, oh, gentes de Cádiz,
decir en medio del puerto
impedido por el ruido
de las muchas gaviotas
los negocios ínfimos
los densos marineros
es que, al principio,
las estrellas
bastaran
y no hubiese contraste
sino armonía
entre la noche y el día.
Lo que Larvado significa el gato
divino con su primigenio maullido
es el mito
de la luz entenebrida.
Lo que anuncia
es la consistencia
del pavo,
oh, Cadiz, de tus nupcias,
coloquio marital
que cromatiza, con murmullo,
la boca sin dientes del ídolo
que despoja y despoja, en un gesto
de cadena perpetua, al cielo,
y vaticina brillantina y fuga ascendente.
Aplaude, oh, gente, al músico de tu celo,
y sácalo de las aguas,
que son el suyo.
...
no busca el profeta
tronos de agua salada,
ni trompetas, la música cansada,
de humo o de extinción,
sino lágrimas en el cielo
como en la parábola.
III
...de Cádiz a otra ciudad, con
Delicada, donde conocen a Marchena que les habla de
Sade, y los casa, siendo esa noche alegre testigo de la
desfloración de Delicada, a la que el joven poeta llama
ya Lozana.
Pienso seguir teniendo
esta promiscuidad con la escritura.
Ya está el humo de la psicodelia
abriendo las ventanas de mi mente,
abriendo mi cuello al canto, mi pecho al auténtico sentir,
vivificando mi sexo.
A veces hay que salirse
de este cuadro mal pintado
que es la cosa social.
Además he perdido los parámetros,
no tengo un lugar
a donde ir. O quizás es el Lisboa,
el burdel, el centro de estudios freudianos, el museo,
alguna casa de amigo.
Pero todo lo vivo como en exilio.
Muy “pobre digno”.
Una cosa muy del siglo
de las luces esta cosa de fumar. Esos humos
que penetran los capilares y se inmiscuyen
a los humores,
produciendo en esos vapores los simulacros
coloridos
de la Divinidad. Esos átomos
facetados
que danzan. Estoy retomando esto, El Larvado.
En el camino
quedé absurdo
como una flor oculta.
Que el Ariosto debe ser leído
En diferentes posiciones sobre los divanes,
A horas distintas, con distinto humor.
Calidaza, mimético, inventor
De mentiras. No vas a volverme loco en el café
Como esta tarde en que te leo. Ayer
No conocía tus bodas
Del inefable y bello Shiva, tan
Solitario y de un carácter
Difícil aunque excelente con la diosa Prakriti.
Hoy tengo miedo de creerme avatar
De tus dioses, y arrebatarme al beso y al amor.
Todo es la perversidad y la letra
De los melifluos cantores.
Mi madre gritaba
No puedo
Participar en el
Atentado.
Ella no podía
Con la múcura del suelo
Y yo bailaba, pequeño abate ateo.
Éste es el estado en que supe la Historia
que quiero gritar
Olvida la claridad.
Algún sabio futuro sabrá que no es
Sino un preparado, un confite más,
Con que nos adormece
El charlatán.
O acaso no sospechas
Los alcoholes de la ironía
dentro de la blanca obra
Del rococó neoclásico.
Había encontrado un lugar
Donde estar con mis ideas.
Ahora lo ocupan las esfinges
Feroces de mil preguntas.
Me habéis dicho que vuestros nombres
Son Delicada y Larvado,
O me lo ha dicho el camarero,
¿Puedo sentarme?
Somos hermanos. Larvado
Ha gastado su espíritu en la idea de que existe
un progreso poético.
Puedes verlo aquí convertido en espectro,
No bebe vino y se mueve por automatismos.
Yo deseo que el cielo borre
Los vínculos familiares que nos separan
Y poder como mujer
Hacerlo revivir, pues
A mí vida me han dado nueva
Las antífonas de su teurgia,
Tanto que bebo yo el vino doble
Y se me conoce en la posada
Como Lozana.
Yo soy el abate Marchena,
Revolucionario y traductor, ateo.
Puedo por mi magisterio oficiar
Las bodas necesarias.
Los libros que no he leído
Me hacen resuelto y me dan soltura
De nombrar aquellos sobre los que he cargado
Mis trabajos y mis problemas.
Como si fuera un libro la noticia
También vivida del tumulto y la nueva justicia
Es una interesante materia, curativa.
Ya sé, pero eso aumenta
Mi interés.
No gustaban a los minuciosos
Autócratas las pérdidas de respeto,
Pero la indisciplina era lo mejor
Del ambiente aquel,
La broma embriagada y lúcida,
Imperante en su naturalidad.
Las muchachas chistosas y las
Mujeres fascinadas, las cantantes
Que empinan.
Importa la pornografía
Que convierte a la sátira en fortificante
Tónico.
Por supuesto la rabia, ese incentivo
Que dignifica la realidad, todo eso veía yo
En Sade,
El autor sugiere la lectura de
El prisionero, de Octavio Paz (La Centena).
Conozco la traducción.
Mira esta taberna por dentro.
Sus humos estáticos, sus cortinas
Su perpetuo presente de prisión.
Mira los oscuros cuernos
De los trofeos oscuros, mira
Los indignos idiotas y las tetazas
De la muerte nocturna en cada café o alcohol.
Mira el fraude y la mosca en él, acompañan
Las caídas en tu libro maldito de crímenes sexuales.
Hay una gran tranquilidad después de la blasfemia,
Cuando se conoce el valor de la mierda
Y se puede preferir el gran sexo,
La gran corriente del sexo
Que es sólo de gitanos y bandoleros.
De Sade hablo de memoria
La satisfacción se resuelve en libertad,
Después queda la sensación de trato.
Me dispongo a traducir una novela pornográfica
Que ha escrito el marqués de Sade,
Con todo el interés que tiene una fantasía
Que nace del método y el conocimiento,
Alumbrada por el ejercicio de la Libertad,
Y asistida por los solícitos y suaves cuidados
De la Apatía.
De la Revolución las agresivas
Mujeres, y las jovencitas que se lanzaban
A mostrar sus senos excitados por la pólvora,
Los homenajes a Isis con tramoya
De Jacques Louis David sobre las ruinas,
La añoranza de Egipto.
No habiendo nada especial
sino nube, en el cielo,
el tropismo hacia arriba
es señal sólo de interior
crecimiento
síntoma de mejores elefantes,
muy santa crueldad
del hombre homérico
sobre la prisionera,
siempre sospechoso del trueno.
Todo tiene una explicación
natural.
Hermana es la gota al goto,
e imposible y destinadas a unirse
en su destierro. El tropismo hacia abajo no encuentra
fondo.
Es más posible un sueño.
Hagamos de manera que vosotros
estéis casados y no se note
el parentesco.
Debería decir que es interdisciplinar, la manera como ha
sido alumbrada esta forma de poesía. Unos presupuestos
teatrales en cuanto a la estructura, el uso del verso,
y el hecho, que debo anotar en esta aclaración preliminar,
de que al poema han precedido las imágenes. La lectura
de cosmogramas como el Kéter-Malkut de Gabirol,
o el Laberinto de Fortuna (verdadero anticipo hispano a
toda lectura de la comedia de Dante), la repetida
intoxicación con las utopías y cosmologías un tanto
perversas de Platón, los rituales iniciáticos, los fetiches,
la droga, dieron el sustento a una cierta fantasía. Imaginé
museos, dibujé interiores cuya decoración los hacía
escenarios de algo. Estos dibujos estaban antes de
empezar a escribir el poema. Y antes de todo, años atrás,
uno de mis más tempranos sueños inducidos, en una casa
pobre que embellecía un amor y cuyas auroras escandía
un gallo en la huerta cercana.
Las armadas no difieren por la belleza o el sexo, sino
por la función que les asigna el Tercer Mensajero.
Mani. Tesoro (de la Vivificación),
citado por al-Biruni.
Vemos un joven poeta, animado del amor de la
poesía, que personifica su hermanita Delicada,
invocar al fantasma de Quevedo, con el cual y al cual
le llora el desastre de la literatura y del pueblo. En un
laboratorio estrafalario de alquimia y teurgia, pretende
reconstruir la creación del mundo y la historia de su patria
, formar la figura del perfecto poeta y perfecto
gobernante, juguete al que hace pasar mil vicisitudes.
A la manera del impúber
que todavía está enviciado
con sus soldados de plomo
mi hermano Larvado no crece
no adquiere una forma
se informa
en saberes que desfallecen
como la altura en pies carolingios
de la torre de Babel
o la ubicación
de los ríos subterráneos
del fuego del Etna
Se enrolla
su pico
y en su mente
parece que habita
una cotorra.
No digo que no sufra
pues cien veces ha quedado mudo
delante de las muchachas.
Pero sabe que yo lo comprendo.
Sabe que,
separados,
yo fui joven alumna
de Mesmer
y luego
vendedora de enciclopedias.
Es largo el camino
que une a Delicada con su hermano Larvado
Ambos son hijos de una misma madre
pero Larvado es hijo de viuda
y delicada su hermana estrecha recuerdos
que son su única fortaleza.
Aquí vemos a larvado en un escenario en que el diseño
es fruto de un infructuoso esfuerzo
por dar cuenta del cúmulo de saberes que arden en los
fanales
de este siglo de las luces
mil setecientos años después de que no pasara nada
El colutorio de Moloch
debe de ser preparado
mezclando al agua bendita
orina de soldado.
¿No parece, Delicada,
una fragua,
mi laboratorio,
de otro Vulcano que aquél
que intenta Velázquez con abundosidad
de trementina?
No es el arte
de la luz
arte de temblores.
La luz se ejerce
en limpia geometría
y en previsión de viento,
en conocimiento
y en factura
de sonido y de volumen
por puntos.
soliviantado por el trabajo
sin duda no encuentras ya significado
a la naturaleza de las cosas
como si no existiera tal naturaleza
y siempre hubieses estado dirigiéndote
a un espejo procaz.
Aplícate más aún
sin embargo
a la página
y olvidarás esa molesta certeza
de la que todos debemos curarnos.
Sí, vuelve a verter
lágrimas de felicidad
en las líneas oscuras de tu grimorio.
Ved aquí mi colección de estatuas:
Júpiter o el águila benefactora,
animales disecados que simbolizan
a Júpiter,
a Juno esta pava,
maquillada por fuerza de la natura,
a Mercurio esta liebre hermafrodita,
y un mono astuto
inmóvil en su gesto
imitado,
a Venus,
y estatuas de bronce
cuyas oquedades resuenan con la plegaria.
Háyase también proporcionado
el ángel Metatrón,
y yo me ciño las vainas
de Miguel,
para convocar a los sátrapas.
Dime de qué ingredientes se compone
el hombre
y abandona
los conocidos simulacros.
Vístelo de los colores
de San Juan de la Cruz,
súbelo y bájalo por la escala,
haz que conozca.
Necesitamos amor,
y yo soy espectadora
y acólita que solicita,
yo soy el gofre,
yo soy la salchicha
de lo restante,
y perdona que delire
al vapor de tu azufre.
Ya Torres, si aquí Quevedo,
La novedad del café, del azúcar blanca
Tomada en privado, de él en medio de seguro
Chocolate,
O quizás de jarabe de vino,
Usó la recurrencia, yo invoco, no debe volver
Loco a hombre ni a menos fuerte sexo;
Es cosa natural que ya se practicaba.
Yo por eso abundo, el espíritu practicado
Por saber. Góngora o Don Quijote,
Respiración y colapso, fiebre
Cuartana viciosamente cultivada,
O el conde de Villamediana mal teatrado,
La Virgen, don Francisco.
El azufre es querido a Beccafumi,
Y a los morabitos, cierne, hermana,
Sobre los espejos pulsantes,
Dicen de la savia rubia de la siridonia...
Hagamos que, a modo de juego,
Larvado participe de la luz de su tiempo,
que anticipe y calcule
que prevea
los cambios
lo inexorable
de la actualidad humana,
siempre por encima
del blando dios con el que duerme
como cojín en forma humana,
reclinatorio, complaciente.
cuéntame, Larvado,
cómo son los dioses
y cómo deben ser los hombres
iguales a ellos.
Los dedos crispados, moderna
Es la bruja que a la violeta
Al erudito, como el gato lo es,
Y el sanspareille (Cadalso refert),
Constantemente sopla,
de una pata de gallina, tostados o no,
sostienen aquí una brizna
de olivo
y la dejan caer
en un adivinatorio cuenco
de aceite.
Conocemos así la condición humana,
por medio del oráculo,
pasible al diagnóstico, dispositivo
oracular o experimento,
hecha de repulsión
y de simpatía.
Yo construyo casas de muñecas
en que viva, automática,
la libertad, ese fondo de espejo
tostado en que se tocan los estuarios
precisos de los automáticos planetas.
Ahora sobre este homúnculo
Estofado sobre terracota,
Debemos desde lo que arriba
Se esconde en un incendio de razones
Hacer que baje
A metérsele dentro
El rollo de una psiqué.
y la habrá que atormentar
me suena de ti, siempre.
Sí, cada psique, Delicada,
Se tiene que lacrar.
Ahora te pido que asistas
Mientras al soplo aplico mi solitud
(como si fuese la divina)
y que me leas la parte del antifonario mío
de las antífonas.
Las del alma,
Sí, para eso sé la mía.
Recuerda que yo soy hijo
De alta faceta tuya,
Tú, Prounico ahora, Venus Urania
En las cortesías del tiempo.
¿Y cómo estar
sin estar en raíz, como a posteriori
enseñan los dones del Cielo?
¿Vicioso das al nacimiento de lo Real
a los animales de Paracelso,
ex sodomia natis, con medicamentos
prohibidos, con músicas malditas?
Ninfas: modernas son, hijas de la Necesidad,
Más humanas que nosotros mismos,
Refractarios pigmeos, prodigiosa salamandra que
frecuento.
En la parda humareda de mi pensamiento lo he visto:
El ídolo de las mujeres y,
Como ramaje, los primeros pensamientos.
Pero presta más atención a tu papel,
Y estate preparada.
El médico
Supositorios inventa
De mandrágoras irritantes o de lentos opios,
Es igual...
Me apasiona que seas una mujer
Con el gusto de lo monstruoso.
Se acelera mi impaciencia
Por que hagamos esto juntos. Los juegos
Incestuosos construyen la nueva era
De los momentos fatales.
Comienza, pues, saca al enano
De su esfera de barro.
Tú te preguntas cómo puedes ser tan grande
Y tan parecida
A Dios-Júpiter. Empieza.
Me pregunto cómo es la forma
De mi forma,
Y sé toda forma.
Porque de esto tengo yo,
Y de esto tienes tú.
(Dame el pie de mi
magnificat)
Naciste de mi profundidad
Como desde una fuente,
Pero en remolinos te ensimismas,
Y corres mucho, por las piedras que
Te tenía preparadas.
Tú eras mi madre
Y te he adoptado,
Para educarte.
Sí, ahora soy rostro encantador de tus infantiles
Estatuas.
Dime quiénes son los doce órganos
Que hacen bullir mi interior, y qué
Funcionarios los administran.
El sombrero que te estoy
Calzando de paja
Cósmica y pequeña, trenzada y pobre,
En el mediodía las estrellas
Sobre tu depósito del gesto pone
Y el vértigo propicio al beso.
Sobre carreta de heno artistas de tañer
Y canto que fluye como miel caliente
Invitemos los caprichos de Dios,
Retornemos a la religión natural.
Nuestra finalidad es animar
Al golem revolucionario.
Dime a mí qué vienen a decirle
Esas doce mujeres
Que comparan sus senos
Y encuentran que no tienen los dos
Iguales.
Larvado, para hacer de golem, toma un libro
abierto en la izquierda. Delicada en cada signo toma
diversos tocados de plumas.
Venimos a ungirte con la parte del padre.
Observa nuestras manos empapadas de semen.
Sobre tu rostro de arcilla,
Metiendo nuestros dedos en tus
Ojos,
Vamos a dejar huella en ti.
Borrachas, bailan las esferas
En órbitas de elipse, se disparan
Y cambian de centro, Bruno
Lo advirtió, y que son implacables ahora
Que la ciencia las invita a prescindir de decoro.
La virtud del padre me llena,
Intacta, y pienso sacar a besos,
De la caracola húmeda, rosacea, coralina,
de vuestras bocas nacaradas y sedientas de amor
Nueva vida que llevar en mi viaje.
Doce mujeres son abrebocas bueno
Para una siesta, aquí en el cielo,
Sobre el heno.
Cristo era pequeño
Cuando nació
Yo acabo de nacer, capaz de fecundar,
Entre bueyes y burras, a las rameras del cielo.
¡Venid, angelesas impuras,
a mí!
...y cambiarlo.
Y cambiarlo, y cambiarlo.
Yo tengo un defecto,
Tengo un defecto
Me gustan las pollas.
Dame, pues, la virtud de
Vencer las resistencias.
De decir palabras procaces
A propósito del rey y la reina,
De mandar callar al predicador,
De estar contigo cuando esté
Abajo, y que empuñes mi falo
Y lo masturbes arriba y
abajo.
Conocer el cordero que
creció
En los mejores momentos
Del adulterio, ô virtudes.
Observa mi sexo,
Es sacrificio puro,
Salvación del proletariado.
Ya tengo bastante,
Que venga otra.
Como toro que se debe
Respetar, poesía
Vendría a traerte, el sólido día
Me espanta, si tuviera,
Ahora.
Ô sello profundo del brillo rojo de un rubí,
Has despertado en mi pecho una densa inquietud.
Me estás lacrando y me entras muy suave.
Ahora, de que no hemos leído, apropiados,
Los libros, que estamos junto al otro el uno,
Como si fuese, nos damos cuenta, costumbre.
Que el juego de las influencias
Se hace en huevo y la moral se ha de romper.
Si tuvieras los principios a mano
De Torres, sabrías dónde tocar la negra
Canicular. Pero no te preocupes,
Se inscribe por recaída.
Exclaman bajo mi signo esta
revolución
Como si todos hubiesen nacido
Ô, Fraternidad, antitipo del Uno.
Coherencia atlética del complejo pleromático.
Pero tu voz es distinta,
Suscita anhelos, suscita anhelos como brisa,
Como brisa que trae una música,
Una música de esferas, la voz de una hermana.
A veces pienso que hablarte
Recién consciente de mí y de ti
Casi mamando
De a ti curarte debería ser una manera,
Porque adoleces
Y siempre un seno es fondo preocupante
Para lo que quiere ser leve.
Te quiero, no quiero abandonarte.
los sellos son sellos muy hermosos
y este también que yo te doy, lo sé,
pero tú desciendes. Sólo decirte
que el golem es recibir lo bello de ser sellado.
Adios.
Eres un dios o una diosa,
No estás, nunca, sola,
Ni solo está sólo contigo el dios,
Eres detentadora de las amistades
Más completas, te gustan los disfraces,
El poder de las mujeres, el estudio.
No te vas, te respiro, abriste mi boca
Con tu silbido sugestivo
Que era el de una giganta ágil y semidesnuda
Al viento interior y al exterior por mi vida pútrida de
Autómata.
Los lugares numinosos, o son obra del arte
O son naturales; unos y otros
Producen efectos, sombríos, secundarios.
Se enclavan donde profundo
O invisible
Está escondido un río que ya nadie
Sabe que llora, o en contraste
De estratos de las capas tectónicas.
Dicen que son telúricos.
Si entras, el abandono,
A un templo hoy, mañana sabrás
Que ensombreció tu tiempo.
La charla se averigua larga
Y conversación de años;
No pensé que caerme, que fuese
Una relación caérseme encima el uso de razón.
Como una lenta retirada, el cangrejo
Es imagen de la muerte que todavía nos mira.
Está al borde del agua, nos mira
Bostezando y deja ver sus inmóviles artículos.
Permíteme, si no en familia no,
Sentarme, no estaré lo bastante.
Aquí, sobre alguna oquedad,
Y que mi espalda se pueda recostar.
El análisis, esa piedra que se disuelve
En la frente, dejándola vacía de signaturas,
Libertinaje instantáneo sin pena,
Debes ejercerlo ya, ¡tengo tanto que contarte!
Anoche tuve un sueño,
Por lo de la dodécada pensante,
Ya sabes que no trabajamos sino en las
Celdas inferiores, y revestidas de alas;
Soñé que conforme a la luz
Era la araña que me inscribe.
Contaba mis miembros y no cefalotórax,
Sino pecho había en mí, y cráneo.
Sorprendida del parecido con la mujer,
Grité, y tú me pisaste porque era insoportable.
Toda pisada por esmeraldino
Dicterio tiene, sicut est
Inferior quod est superior,
Un aroma.
Ahora no se trata de la negrura
Ambarina y grata del café, ni de
Cualquier otro alimento o flor.
La muerte de Dios se respira:
Yo tenía dentro una vejiga de gas hilarante,
Pero tú al respirarlo volviste amargo tu gesto
al día.
¿Qué significa? ¿Por qué todo en el éter
es vacío? ¿Tú lo sabes? Pero tómate tu tiempo
yo volveré con el río subterráneo,
estoy en alguna cueva, siempre me encuentras
fácilmente; ahora me voy a la cama,
termínate tranquilo tu café,
no estarás solo.
Abrir los oídos, un meñique femenino,
A la esfera de barro en que me apresto a morar,
Es un favor curioso, inesperado.
Lo dicen los upanishads, pero siempre,
Contrario a la inercia, el gesto sobrecoge.
Pregúntame cómo me llamo,
Te diré que soy la famosa Atalanta.
¿El ruido de la fritanga no te dice nada?
¿No sabes felicitar,
a tu gata grande?
Verdaderamente, uno más
De la familia
Es el rey.
Prostitución y libertad,
Oro que no conoce la extinción,
Noética la majestad no se extingue.
Lo que te impide ver te eleva
El golem lleva sin boca ni ojos
Máscara perpetua y totipotente.
Conmigo la canícula y el reyezuelo
Que en alguna parte de mi cuerpo
Clama por reinar sobre todo orbe.
Hecho el uno con sillar
De derribo,
El macho y la hembra,
La otra puro cimiento.
La agricultura.
¿Por qué medicina?
La mujer de la medicina como cosa.
Estamos cansadas de ir al médico.
Que el conspirador, el poeta,
Una anatomía escriban,
Que se codeen con mujeres
impresionantes
Porque impresionante es la mujer
del signo, y signo único.
Una persistente de ti
Recurrencia semidivina
Un vicio de tomar nota,
De estudiar, de poner altares
Y volver a los planos.
Ahora importan
Esperma del ártico, del macho
De la ballena, son velas imponentes
Siempre de la diosa nos preocupa
La salud, y yo la enciendo,
Al numen le saco la lágrima y la rabia.
Eso es una cosa que no tiene que ver con esfinges.
Más importa la encuesta
cósmica
Y estoy dispuesto a ser encuentro.
Me espanto, porque los que he estado
Haciendo ahora, dibujos,
Son fríos, deshumanizados, y ha sido el signo
Que imprime el horror de la inocencia.
El maíz, el plátano, el café,
¡qué blancas realidades!
La codicia del cacao que enturbia el espíritu,
La propia azúcar, ¡qué blanca! ¡qué futuro!
En un nuevo estado no se puede
De este modo a los ojos directamente.
Es lógico que te aburra
El grano de la abierta mazorca,
Que sea insano el gran banano.
La magia de las almas pasivas
Se hace a escote;
Son como vida que se tetaniza.
Nos hemos adentrado en la que crees
Que, noche, me constituye.
Tú ya golem, no dejo yo Lázaro.
La muerte, es lo que quiero decirte,
Economía suscite y pueda ser escrito.
Egipcio el chacal pertine al espíritu actual;
Poco que decir, justicia y comercio
Silencio son.
Era la religión del mundo primitivo
La que conforme debió ser al curso del progreso.
Necesidad de las esfinges. Gracias.
Natural, natural, natural es la profecía,
Y procaz la verdad.
Y la verdad, la verdad,
Es mágica.
Dolorosa herida de que la profecía
No sea la verdad,
Bajo el signo urbano, catedralicio de Rómulo.
Ahora que no desconoces la crítica,
Comprende la ekpyrosis.
Está inscrita.
Soy cabra negra de la obra desperdiciada,
(La tierra es un elemento oscuro y lo es
Su asterismo) Me adormece el café,
Suena el bordón en su eco,
Y la famosa tríaca
De los Galenos, hace de mí,
En la hora nocturna,
Oscura, de las Melusinas que en ella se bañan
Y salen del húmedo lecho de la bañera,
Mujer frívola de recorridos
promiscuos,
Monstruo preciso y maravilloso,
Escritura bramando en el siglo
Por el éxito de la tierra.
A ti, solsticio, te lo debo todo,
Porque sé cómo poblarte
Y porque eres noético y atemporal, como la mística.
Yo también soy mujer, como Jesucristo.
Quevedo, ¿qué enseña el catecismo
De Dios?
Toda enseñanza es aprender
A ser como mujer en el agua.
La vía láctea me embriaga,
Me lo paso muy bien,
Existiendo, y siempre vacío
El vaso en sus esmeros
Me multiplica.
Doce materias he leído
Y ganas todas de seguirlas he sentido.
Las arcónticas archidemonesas
Son tontas
Pero la chupan bien y les gusta
El saber del esperma.
Yo soy tristona, pero mi cara
De resignación invita a ser manchada.
Yo lo hago con ropa y te la pido,
Pues no me gusta ya la belleza.
Yo te disparo mi éxtasis violento,
Y miro de reojo todo lo que sean
Pistolas o vergas.
Confórmate conmigo, soy universal.
Y me lo puedes hacer dentro,
Porque luego yo ya sé.
El Mercurio de los Filósofos.
Tengo distinta de la otra una de mis
Tetas.
Ahora si tomas café esta noche
Me puedes seguir al parque
Y en un cuidado parterre
Violarme y con esfuerzo preñarme
Que yo tendré hijos del café
De caras redondas y llanto agudo.
Como Xantippa la mujer
De Sócrates, yo acostumbro
A premiar con orina
Al filósofo, porque soy incontestable
Y necesaria.
Por mi alma, que este
Regalo tibio en el rostro decir
Que no otro que el Sol es Dios
Me hace y eyacular una rubia
Semilla.
Me ha gustado guirnaldas
Y mentiras susurrar desde el cieno.
Ahora tu proyecto puede posar completo
Su azufre en la obra y yo muero en tu sueño.
II
Él mismo resulta expuesto más
tarde a la vicisitud cuando intenta dar un discurso en
el muelle del puerto de Cádiz y la gente lo manda de
cabeza al mar, mientras es sacado del agua Delicada
continúa el sermón, consiguiendo que el remojado
Diego Larvado sea proclamado Libertador de la República.
El Larvado rehúsa esos honores, quítase la corona de perejil
y romero que le habían colocado y se va...
En el agua del pueblo
no quedan huellas
de los que,
señores o papas,
flotan instantes
en él.
Sólo el que escribe
cauces a su corriente,
con persistente mano,
y profunda, sólo
con las piedras futiles
de cien resistencias.
¿Acaso olvidas el amor,
oh, Cádiz, tan pronto mirado?
Toma la costumbre de repartir
desde tu nocturna claridad
hacia puertos de negrura todavía,
pese al hombre, irredenta.
Rápido y atropellado es el lenguaje
de las estrellas, y risueño,
extensa y no precipitada, en tu nacimiento,
su luz.
Cuando tu voz, Cádiz,
era el maullido de los leopardos,
ofrendabas al cosmos una rápida
danza de celo y espejo,
oh, multiplicatorio pueblo,
desde el lecho innúmero.
Explícate el recuerdo, refrescado,
del Conde Divino:
opaco yace el monte luminoso,
ya la nunca omitida vigilancia
cayó en el seno del común reposo,
del que dio luz a la mayor distancia
llega la sombra al reino tenebroso.
Oh, Cádiz, pavoneo prematuro
siempre y, allende, la aventura
de nuevos pirrones...
lo que quiere, éste, oh, gentes de Cádiz,
decir en medio del puerto
impedido por el ruido
de las muchas gaviotas
los negocios ínfimos
los densos marineros
es que, al principio,
las estrellas
bastaran
y no hubiese contraste
sino armonía
entre la noche y el día.
Lo que Larvado significa el gato
divino con su primigenio maullido
es el mito
de la luz entenebrida.
Lo que anuncia
es la consistencia
del pavo,
oh, Cadiz, de tus nupcias,
coloquio marital
que cromatiza, con murmullo,
la boca sin dientes del ídolo
que despoja y despoja, en un gesto
de cadena perpetua, al cielo,
y vaticina brillantina y fuga ascendente.
Aplaude, oh, gente, al músico de tu celo,
y sácalo de las aguas,
que son el suyo.
...
no busca el profeta
tronos de agua salada,
ni trompetas, la música cansada,
de humo o de extinción,
sino lágrimas en el cielo
como en la parábola.
III
...de Cádiz a otra ciudad, con
Delicada, donde conocen a Marchena que les habla de
Sade, y los casa, siendo esa noche alegre testigo de la
desfloración de Delicada, a la que el joven poeta llama
ya Lozana.
Pienso seguir teniendo
esta promiscuidad con la escritura.
Ya está el humo de la psicodelia
abriendo las ventanas de mi mente,
abriendo mi cuello al canto, mi pecho al auténtico sentir,
vivificando mi sexo.
A veces hay que salirse
de este cuadro mal pintado
que es la cosa social.
Además he perdido los parámetros,
no tengo un lugar
a donde ir. O quizás es el Lisboa,
el burdel, el centro de estudios freudianos, el museo,
alguna casa de amigo.
Pero todo lo vivo como en exilio.
Muy “pobre digno”.
Una cosa muy del siglo
de las luces esta cosa de fumar. Esos humos
que penetran los capilares y se inmiscuyen
a los humores,
produciendo en esos vapores los simulacros
coloridos
de la Divinidad. Esos átomos
facetados
que danzan. Estoy retomando esto, El Larvado.
En el camino
quedé absurdo
como una flor oculta.
Que el Ariosto debe ser leído
En diferentes posiciones sobre los divanes,
A horas distintas, con distinto humor.
Calidaza, mimético, inventor
De mentiras. No vas a volverme loco en el café
Como esta tarde en que te leo. Ayer
No conocía tus bodas
Del inefable y bello Shiva, tan
Solitario y de un carácter
Difícil aunque excelente con la diosa Prakriti.
Hoy tengo miedo de creerme avatar
De tus dioses, y arrebatarme al beso y al amor.
Todo es la perversidad y la letra
De los melifluos cantores.
Mi madre gritaba
No puedo
Participar en el
Atentado.
Ella no podía
Con la múcura del suelo
Y yo bailaba, pequeño abate ateo.
Éste es el estado en que supe la Historia
que quiero gritar
Olvida la claridad.
Algún sabio futuro sabrá que no es
Sino un preparado, un confite más,
Con que nos adormece
El charlatán.
O acaso no sospechas
Los alcoholes de la ironía
dentro de la blanca obra
Del rococó neoclásico.
Había encontrado un lugar
Donde estar con mis ideas.
Ahora lo ocupan las esfinges
Feroces de mil preguntas.
Me habéis dicho que vuestros nombres
Son Delicada y Larvado,
O me lo ha dicho el camarero,
¿Puedo sentarme?
Somos hermanos. Larvado
Ha gastado su espíritu en la idea de que existe
un progreso poético.
Puedes verlo aquí convertido en espectro,
No bebe vino y se mueve por automatismos.
Yo deseo que el cielo borre
Los vínculos familiares que nos separan
Y poder como mujer
Hacerlo revivir, pues
A mí vida me han dado nueva
Las antífonas de su teurgia,
Tanto que bebo yo el vino doble
Y se me conoce en la posada
Como Lozana.
Yo soy el abate Marchena,
Revolucionario y traductor, ateo.
Puedo por mi magisterio oficiar
Las bodas necesarias.
Los libros que no he leído
Me hacen resuelto y me dan soltura
De nombrar aquellos sobre los que he cargado
Mis trabajos y mis problemas.
Como si fuera un libro la noticia
También vivida del tumulto y la nueva justicia
Es una interesante materia, curativa.
Ya sé, pero eso aumenta
Mi interés.
No gustaban a los minuciosos
Autócratas las pérdidas de respeto,
Pero la indisciplina era lo mejor
Del ambiente aquel,
La broma embriagada y lúcida,
Imperante en su naturalidad.
Las muchachas chistosas y las
Mujeres fascinadas, las cantantes
Que empinan.
Importa la pornografía
Que convierte a la sátira en fortificante
Tónico.
Por supuesto la rabia, ese incentivo
Que dignifica la realidad, todo eso veía yo
En Sade,
El autor sugiere la lectura de
El prisionero, de Octavio Paz (La Centena).
Conozco la traducción.
Mira esta taberna por dentro.
Sus humos estáticos, sus cortinas
Su perpetuo presente de prisión.
Mira los oscuros cuernos
De los trofeos oscuros, mira
Los indignos idiotas y las tetazas
De la muerte nocturna en cada café o alcohol.
Mira el fraude y la mosca en él, acompañan
Las caídas en tu libro maldito de crímenes sexuales.
Hay una gran tranquilidad después de la blasfemia,
Cuando se conoce el valor de la mierda
Y se puede preferir el gran sexo,
La gran corriente del sexo
Que es sólo de gitanos y bandoleros.
De Sade hablo de memoria
La satisfacción se resuelve en libertad,
Después queda la sensación de trato.
Me dispongo a traducir una novela pornográfica
Que ha escrito el marqués de Sade,
Con todo el interés que tiene una fantasía
Que nace del método y el conocimiento,
Alumbrada por el ejercicio de la Libertad,
Y asistida por los solícitos y suaves cuidados
De la Apatía.
De la Revolución las agresivas
Mujeres, y las jovencitas que se lanzaban
A mostrar sus senos excitados por la pólvora,
Los homenajes a Isis con tramoya
De Jacques Louis David sobre las ruinas,
La añoranza de Egipto.
No habiendo nada especial
sino nube, en el cielo,
el tropismo hacia arriba
es señal sólo de interior
crecimiento
síntoma de mejores elefantes,
muy santa crueldad
del hombre homérico
sobre la prisionera,
siempre sospechoso del trueno.
Todo tiene una explicación
natural.
Hermana es la gota al goto,
e imposible y destinadas a unirse
en su destierro. El tropismo hacia abajo no encuentra
fondo.
Es más posible un sueño.
Hagamos de manera que vosotros
estéis casados y no se note
el parentesco.
Libellés :
littérature (espagnol),
Teatro de Azufre
mercredi 23 avril 2008
Traduire les classiques en français




Je suis parvenu à m'y faire à lire l'oeuvre poétique de Kalidasa dans la traduction anglaise de Chandra Rajan. Il existe une splendide Sakuntala (pour ce qui est du théâtre) en espagnol par Cansinos Assens : mais quand j'ai voulu substituer une traduction espagnole, que j'avais prêtée et perdue, de la poésie de Kalidasa, et que j'ai cherché sur le marché français j'ai n'ai trouvé qu' une version mutilée et faite prose du Kumarasambhavam. J'avais une grande inclination pour la maison d'édition Les Belles Lettres, mais cette façon d'appauvrir un classique m'a déçu et m'a paru honteuse. Je vois qu'ils visent un public de plus en plus analphabète et la sensation s'est répétée avec les tournures conviviales de la dernière traduction de l'Ane d'or d'Apulée.
Amputer, chez un éditeur qui se veut sérieux, la partie épique du Kumarasambhavam, sous prétexte qu'elle n'intéresse personne, est inacceptable, ainsi que le fait de faire s'estomper la versification dans une prose pour des élèves de peu de culture. Ou c'est déjà les profs qui sont aussi mornes ?
Ma deuxième déception est plus subtile et si vous voulez non seulement moins grave mais à l'inverse. Quand il y a quelques années je me suis installé à Paris j'ai acheté nombre de livres, au jour le jour, chez Allia. Et je suis en général très satisfait du rapport qualité-prix. Mais, aujourd'hui, je suis revenu sur leur traduction du Des Liens de Bruno et j'ai lu et relu avec impatience cuisante un passage censé parler du rapport d'égalité entre les liens de l'amour et ceux de la haine. On ressent, à l'inverse de ce qui est en train de se passer pour Les Belles Lettres, l'énorme respect du traducteur pour le texte original. Mais du coup on se demande si, admiratif, il ne s'est pas perdu dans les pièges du texte brunien. Bref, les quelques phrases qui devraient contenir une pensée sont rigides et vides, sans même le dernier ressort de cerner la pensée originel par des possibles inductions de latiniste. Le problème n'est pas l'idiolecte du traducteur, mais sa nature, le problème est que le texte ne semble pas obscur mais que de facto il ne dit rien. Je suis dur là-dessus, d'autres passages me font remercier dix mille fois cette personne. Mais je pense qu'il a voulu nous épargner l'obscurité et, ce faisant, il nous a rendu plus aveugles. La langue devrait disposer de dix mille artifices pour faire entendre la pensée dans son envol nocturne. Le hibou s'annonce par une voix ululante et nous fait reconnaître ses domaines, pourquoi le traducteur serait-il censé manquer de style ou s'abstenir d'allitération et de calembour, mesures et stimuli sensuels de toute pensée qui soit vivante ?
Pour ce faire on n'a pas forcément besoin d'élargir les phrases. L'iconicité du mot suffit et nous renvoie sa musique toute seule. Voyez sinon Aristote, duquel à une autre époque j'avais du citer un court passage. Il n'a pas un parler qui s'étende ou résonne plus d'une fois. J'avais à la portée une édition espagnole et l'originel grec, et je vous assure qu'en refaisant ma propre traduction j'ai eu à faire, même dans un texte qui n'est pas littéraire, à des questions de "timbre".
Et, sinon, pourquoi, ne connaissant pas la langue arabe, j'éprouve au concert la sensation de "suivre le fil" des maqamas d'Aicha Redouane ?
Voir aussi, là haut, "La jouissance du mot bienvenu" d'Eve Livet, dans Le Monde de l'Education, février 1988, accompagné d'une interview de Vargas Llosa.
mardi 22 avril 2008
Du Louvre à l'art brut chez Berst (bilingue)
No soporto el peso del mundo en los aeropuertos como en el Louvre, museo aeropuerto. Voy vagando y vagando por los pasillos del monumento y las vitrinas me piden ser miradas como mostradores en un pasaje. Me acompañan dos amigas, no comprendo el juego, debería haber una lógica en la visita al museo. Esperaban quizás que yo supiese guiarlas hasta una figura caprichosa de mí mismo. Visitamos tan sólo unos espacios desmesurados en que reposan el nácar y el alabastro cenicientos de los sumerios, y yo dibujo en mi cuaderno uno de esos seres barbados, un brazo ausente completa su apariencia de concentración, es el único instante parecido al Louvre de antes.
Je ne supporte pas le poids du monde aux aéroports comme au Louvre, musée aéroport. J'avance et j'avance par les couloirs du monument et les vitrines me sollicitent d'un regard comme des comptoirs dans un passage. Je suis en compagnie de deux amies, je ne comprends pas le jeu, il devrait y avoir une logique dans la visite du musée. Elles attendaient peut-être que je sache les guider devant une figure capricieuse de moi-même. Nous visitons tout juste les espaces démesurés où reposent le nacre et l'albâtre cendreux des sumériens, et je dessine dans mon cahier un de ces êtres barbés, un bras absent complète son apparence de concentration, c'est le seul instant semblable au Louvre d'avant.
Por la mañana estamos citados en la galería Objet Trouvé, y nos encontramos con el galerista Christian Berst, que debe tener mi edad. Es una persona encantadora, así que, como era evidente que yo no era un artista bruto en el sentido estricto, nos pasamos casi dos horas hablando ya de mi obra, ya del arte bruto, ya de personajes que los dos conocemos. Yo le hice notar lo que yo llamo mis "puntos de colisión" con el Art Brut, es decir, mi trabajo a lápiz de color y mis collages. Pero hay puristas en el Art Brut como los hay en el Flamenco. Y como no quería dejar pasar el rato sin hacer algún negocio le propongo intercambiar mis libros contra dos catálogos de Wolfli, que admiro particularmente. Uno de los dos catálogos Christian no lo tenía a mano y me lo dejará más adelante.
Le matin nous avons rendez-vous à la galerie Objet Trouvé, et nous rencontrons le galeriste Christian Berst, qui doit avoir mon âge. C'est un être charmant, et, puisqu'il était évident que je n'étais pas un artiste brut stricto sensu, nous passons presque deux heures à parler de mon oeuvre, aussi bien que d'art brut, et à propos de personnages que tous deux nous connaissons. Je lui ai fait remarquer ce que j'appelle mes "points de collision" avec l'Art Brut, c'est à dire, mon travail au crayon couleur et mes collages. Mais il y a des "puristes" à l'Art Brut comme au Flamenco. Et, comme je ne voulais laisser passer l'occasion sans faire quelque négoce je lui propose d'échanger mes livres contre deux catalogues de Wolfli que j'admire particulièrement. Un des deux catalogues Christian ne l'avait pas à portée de main et il va me le laisser plus tard.
samedi 19 avril 2008
concert de Céline Camus (ma théorie bilingue)
18 4 8
Ce soir je retrouve un morceau précieux de mon éducation sentimentale; poli par le Temps, comme du vieux bois, amélioré comme le sont pour Tanizaki les vieilles théières avec des craquelures et des cernes de tanin. Ce morceau est musical.
Esta noche vuelvo a encontrar una pieza valiosa de mi educación sentimental; pulida por el Tiempo, como madera antigua, mejorada como lo están para Tanizaki las viejas teteras con sus craquelados y sus posos de tanino. Esta pieza es musical.
Il pleut, Paris s'entête, dès que la nuit fait céder le soleil, à nier l'émergence du Printemps. Je suis dans la trentaine, encore un chat de gouttière. En tant que peintre je laisse mes cheveux mal peignés, dressés vers le Haut comme décrit Cesare Ripa l'image allégorique du peintre. Je suis allé en tout cas avec une chemise à rayures roses sous ma veste au concert de Céline Camus, près d'où j'habite.
Llueve, París se empeña, desde que la noche hace ceder al sol, en negar la emergencia de la Primavera. Estoy en la treintena, todavía un gato asilvestrado. En tanto que pintor dejo mis cabellos despeinados, de punta hacia lo Alto como describe Cesare Ripa la imagen alegórica del pintor. Fui en todo caso con una camisa de rayas rosas bajo mi chaqueta al concierto de Céline Camus, cerca de donde vivo.
Elle commence avec une chanson qui dit qu'elle a la tête de son père. Heureux ceux qui comme Jésus perdent la timidité au Nom du Père. Je suis pas spécialiste donc je peux pas vous dire si c'était du rythm'n-blues ou du rock. Elle a une forte gestualité, avec déjà deux ou trois manières à elle, et je songe à lui proposer de faire son portrait.
Céline empieza con una canción que dice que tiene la cara de su padre. Felices aquellos que como Jesús pierden la timidez en el Nombre del Padre. No soy especialista así que no puedo decirles si era rythm and blues o rock. Ella tenía una fuerte gestualidad, con ya dos o tres manierismos propios, y fantaseo proponerle posar para un retrato.
Ses yeux, noirs et très ouverts, fixant les uns et les autres au fur et à mesure des phrases, étaient ceux du père.
Sus ojos, negros y muy abiertos, fijándose sobre unos y otras conforme cantaba cada frase, eran los del padre.
Elle a chanté des chansons d'amour, bien rythmées par le joueur de guitare électrique, nuances féminines décidées et sans rancidité, courtoises, et, dans le cas de la guitare une allégresse masculine désinvolte et maline. Jusque là le début de la transe (discrètement agencée); puis la catharsis, comme si elle nous poignardait : elle se met à parler de la banlieue, de la violence, des heures à attendre le RER dans le froid... et chante.
Cantó canciones de amor, bien sincopadas por el guitarrista. Matices femeninos decididos y nada rancios, corteses, y, en el caso de la guitarra eléctrica una euforia masculina desenvuelta y maliciosa. Hasta ahí el principio de la entrada en el trance (discretamente agenciada); a continuación la catarsis, como una puñalada: se pone a hablar del extraradio, de la violencia, de las horas esperando el RER en el frío... y canta.
Quand elle revient sur des chansons d'amour je suis déjà abstrait dans une lourde méditation qui ne m'empêche pas de bouger pas mal au gré de la musique, mais qui me fait visualiser les origines de notre culture. Je visualise la tête d'Orphée, séparée par l'acte de la danse du corps du premier musicien, et la cruauté féminine sacralisée par Euripide, comme punition de l'impie; la terreur est contenue dans ces chansons de banlieusarde mesurée dans le creux d'une nuance. C'est comme-ça que la pensée, séparée d'abord des sens par l'accomplissement de la parole chantée, peut rester suspendue dans une espèce de paradis ou sanctuaire.
Cuando vuelve a las canciones de amor yo estoy ya abstraído en una pesada meditación que no me impide moverme ágilmente al hilo de la música, pero que me fuerza a visualizar los orígenes de nuestra cultura. Visualizo la cabeza de Orfeo, separada por el acto de la danza del cuerpo del primer músico, y la crueldad femenina sacralizada por Eurípides, como castigo del impío; el terror está contenido en esas canciones de arrabalera pulida en el hueco de un matiz. Es así como el pensamiento, separado primeramente de los sentidos por la consumación de la palabra cantada, puede quedar suspendido en una especie de paraíso o de santuario.
Mon ami en Espagne, R.d.P., est musicologue véritable, et il rirait de cet exercice de style, s'il riait déjà un peu, quand j'ai fait son portrait, de ma manière byzantine et barbare d'incruster des coups de pinceau bleuâtres dans son visage. Et en dépit de cela, venant d'entendre chanter Céline Camus, je sens les grands mythes de la musique à la portée de mon entendement modeste. Je crois qu'il s'accomplit que de l'écriture on arrive à la peinture, et par celle-ci à la danse, et que la danse porte dans soi le rythme et la chanson. Quand Céline chantait ce soir, je n'arrêtais pas de sauter dans ma petite loge en velours rouge.
Mi amigo en España, R.d.P., es musicólogo de verdad, y se reiría de este ejercicio de estilo, si ya se reía un poco cuando lo retraté, de mi manera bizantina y bárbara de incrustarle pinceladas azules en el rostro. Y sin embargo, después de oir cantar a Céline Camus, siento los grandes mitos de la música al alcance de mi entendimiento humilde. Yo creo que es un hecho que por la escritura se llega a la pintura, y por ésta a la danza, y la danza presupone el ritmo y la canción. Cuando ella cantaba hace una hora y media, yo no paraba de moverme en mi palco.
Par ailleurs, le premier traité qui a été rédigé à la Renaissance sur la danse, simultanément aux essais de kabbale chrétienne ou platonicienne de certains humanistes, est le De arte saltendi et choreas ducendi : donc la musique et la chanson nous font sauter.
Mais je reste trop froid, et peu précis. Il s'agit de rendre compte du fait: une musicienne dont le principe de réalité est capable de rendre EFFICACE (pour quel but ? C'est là où je veux arriver) chaque chanson.
Justamente el primer tratado redactado en el Renacimiento sobre la danza, simultáneamente a los ensayos de cábala cristiana o platónica de ciertos humanistas, es el De arte saltendi et choreas ducendi: así pues la música y la canción nos hacen saltar.
En verdad todo esto es frío, y poco preciso. Se trata de constatar un hecho: una cantante cuyo principio de realidad es capaz de hacer EFICAZ (¿para qué fin? A eso quiero referirme) cada canción.
Récemment, ce dernier cinq d'avril, quand j'ai exposé et animé un débat au Salon de Joanna Kaluzinska, mécène et psychanaliste, on était parvenu, une jeune psychologue et moi, à une discussion dans l'escalier, puisque c'était là qu'on pouvait fumer, qui mettait en relief une mésentente de fond : celle de mettre sur le même plan, bref de prendre l'une pour l'autre, catharsis et sublimation. Pour résumer j'ai postulé que la catharsis découlait d'une économie de l'oeuvre artistique, et la sublimation d'une économie de la vie de l'artiste lui même, et aussi de son public : ce que Deleuze aurait appelé un agencement. Et bien, ce petit essai, si prétentieux soit-il par rapport au domaine musicale, est un exercice d'agencement (voir un essai de sublimation) : Céline Camus mérite qu'on écoute ses chansons, à la banlieue et à Paris, et qu'on sache respirer la subtile légende qui se dégage de ses mises en scène.
Recientemente, este cinco de abril, cuando expuse obra mía y animé un debate en el Salón de Joanna Kaluzinska, mecenas y psicoanalista, habíamos llegado, una joven psicóloga y yo, a una discusión en la escalera, ya que allí era donde se podía fumar, que ponía de relieve un desacuerdo de fondo: el de poner en un mismo plano, o sea el de tomar a la una por la otra, catarsis y sublimación. Para resumir, postulé que la catarsis tenía que ver con una economía de la obra artística en sí, y la sublimación tenía que ver con una economía general de la vida del artista y de su público: lo que Deleuze habría llamado un agenciamiento. Pues bien, este pequeño ensayo, por pretencioso que sea respecto al ambiente musical, es un ejercicio de agenciamiento (véase un ensayo de sublimación): Céline Camus merece que se escuchen sus canciones, en el extraradio y en París, y que se sepa respirar la sutil leyenda que se desprende de sus puestas en escena.
Je sais qu'elle va chanter coté Pigalle dans la mi-mai, mais j'ai pas noté, veuillez chercher de votre coté : http://www.myspace.com/celinecamus
Ce soir je retrouve un morceau précieux de mon éducation sentimentale; poli par le Temps, comme du vieux bois, amélioré comme le sont pour Tanizaki les vieilles théières avec des craquelures et des cernes de tanin. Ce morceau est musical.
Esta noche vuelvo a encontrar una pieza valiosa de mi educación sentimental; pulida por el Tiempo, como madera antigua, mejorada como lo están para Tanizaki las viejas teteras con sus craquelados y sus posos de tanino. Esta pieza es musical.
Il pleut, Paris s'entête, dès que la nuit fait céder le soleil, à nier l'émergence du Printemps. Je suis dans la trentaine, encore un chat de gouttière. En tant que peintre je laisse mes cheveux mal peignés, dressés vers le Haut comme décrit Cesare Ripa l'image allégorique du peintre. Je suis allé en tout cas avec une chemise à rayures roses sous ma veste au concert de Céline Camus, près d'où j'habite.
Llueve, París se empeña, desde que la noche hace ceder al sol, en negar la emergencia de la Primavera. Estoy en la treintena, todavía un gato asilvestrado. En tanto que pintor dejo mis cabellos despeinados, de punta hacia lo Alto como describe Cesare Ripa la imagen alegórica del pintor. Fui en todo caso con una camisa de rayas rosas bajo mi chaqueta al concierto de Céline Camus, cerca de donde vivo.
Elle commence avec une chanson qui dit qu'elle a la tête de son père. Heureux ceux qui comme Jésus perdent la timidité au Nom du Père. Je suis pas spécialiste donc je peux pas vous dire si c'était du rythm'n-blues ou du rock. Elle a une forte gestualité, avec déjà deux ou trois manières à elle, et je songe à lui proposer de faire son portrait.
Céline empieza con una canción que dice que tiene la cara de su padre. Felices aquellos que como Jesús pierden la timidez en el Nombre del Padre. No soy especialista así que no puedo decirles si era rythm and blues o rock. Ella tenía una fuerte gestualidad, con ya dos o tres manierismos propios, y fantaseo proponerle posar para un retrato.
Ses yeux, noirs et très ouverts, fixant les uns et les autres au fur et à mesure des phrases, étaient ceux du père.
Sus ojos, negros y muy abiertos, fijándose sobre unos y otras conforme cantaba cada frase, eran los del padre.
Elle a chanté des chansons d'amour, bien rythmées par le joueur de guitare électrique, nuances féminines décidées et sans rancidité, courtoises, et, dans le cas de la guitare une allégresse masculine désinvolte et maline. Jusque là le début de la transe (discrètement agencée); puis la catharsis, comme si elle nous poignardait : elle se met à parler de la banlieue, de la violence, des heures à attendre le RER dans le froid... et chante.
Cantó canciones de amor, bien sincopadas por el guitarrista. Matices femeninos decididos y nada rancios, corteses, y, en el caso de la guitarra eléctrica una euforia masculina desenvuelta y maliciosa. Hasta ahí el principio de la entrada en el trance (discretamente agenciada); a continuación la catarsis, como una puñalada: se pone a hablar del extraradio, de la violencia, de las horas esperando el RER en el frío... y canta.
Quand elle revient sur des chansons d'amour je suis déjà abstrait dans une lourde méditation qui ne m'empêche pas de bouger pas mal au gré de la musique, mais qui me fait visualiser les origines de notre culture. Je visualise la tête d'Orphée, séparée par l'acte de la danse du corps du premier musicien, et la cruauté féminine sacralisée par Euripide, comme punition de l'impie; la terreur est contenue dans ces chansons de banlieusarde mesurée dans le creux d'une nuance. C'est comme-ça que la pensée, séparée d'abord des sens par l'accomplissement de la parole chantée, peut rester suspendue dans une espèce de paradis ou sanctuaire.
Cuando vuelve a las canciones de amor yo estoy ya abstraído en una pesada meditación que no me impide moverme ágilmente al hilo de la música, pero que me fuerza a visualizar los orígenes de nuestra cultura. Visualizo la cabeza de Orfeo, separada por el acto de la danza del cuerpo del primer músico, y la crueldad femenina sacralizada por Eurípides, como castigo del impío; el terror está contenido en esas canciones de arrabalera pulida en el hueco de un matiz. Es así como el pensamiento, separado primeramente de los sentidos por la consumación de la palabra cantada, puede quedar suspendido en una especie de paraíso o de santuario.
Mon ami en Espagne, R.d.P., est musicologue véritable, et il rirait de cet exercice de style, s'il riait déjà un peu, quand j'ai fait son portrait, de ma manière byzantine et barbare d'incruster des coups de pinceau bleuâtres dans son visage. Et en dépit de cela, venant d'entendre chanter Céline Camus, je sens les grands mythes de la musique à la portée de mon entendement modeste. Je crois qu'il s'accomplit que de l'écriture on arrive à la peinture, et par celle-ci à la danse, et que la danse porte dans soi le rythme et la chanson. Quand Céline chantait ce soir, je n'arrêtais pas de sauter dans ma petite loge en velours rouge.
Mi amigo en España, R.d.P., es musicólogo de verdad, y se reiría de este ejercicio de estilo, si ya se reía un poco cuando lo retraté, de mi manera bizantina y bárbara de incrustarle pinceladas azules en el rostro. Y sin embargo, después de oir cantar a Céline Camus, siento los grandes mitos de la música al alcance de mi entendimiento humilde. Yo creo que es un hecho que por la escritura se llega a la pintura, y por ésta a la danza, y la danza presupone el ritmo y la canción. Cuando ella cantaba hace una hora y media, yo no paraba de moverme en mi palco.
Par ailleurs, le premier traité qui a été rédigé à la Renaissance sur la danse, simultanément aux essais de kabbale chrétienne ou platonicienne de certains humanistes, est le De arte saltendi et choreas ducendi : donc la musique et la chanson nous font sauter.
Mais je reste trop froid, et peu précis. Il s'agit de rendre compte du fait: une musicienne dont le principe de réalité est capable de rendre EFFICACE (pour quel but ? C'est là où je veux arriver) chaque chanson.
Justamente el primer tratado redactado en el Renacimiento sobre la danza, simultáneamente a los ensayos de cábala cristiana o platónica de ciertos humanistas, es el De arte saltendi et choreas ducendi: así pues la música y la canción nos hacen saltar.
En verdad todo esto es frío, y poco preciso. Se trata de constatar un hecho: una cantante cuyo principio de realidad es capaz de hacer EFICAZ (¿para qué fin? A eso quiero referirme) cada canción.
Récemment, ce dernier cinq d'avril, quand j'ai exposé et animé un débat au Salon de Joanna Kaluzinska, mécène et psychanaliste, on était parvenu, une jeune psychologue et moi, à une discussion dans l'escalier, puisque c'était là qu'on pouvait fumer, qui mettait en relief une mésentente de fond : celle de mettre sur le même plan, bref de prendre l'une pour l'autre, catharsis et sublimation. Pour résumer j'ai postulé que la catharsis découlait d'une économie de l'oeuvre artistique, et la sublimation d'une économie de la vie de l'artiste lui même, et aussi de son public : ce que Deleuze aurait appelé un agencement. Et bien, ce petit essai, si prétentieux soit-il par rapport au domaine musicale, est un exercice d'agencement (voir un essai de sublimation) : Céline Camus mérite qu'on écoute ses chansons, à la banlieue et à Paris, et qu'on sache respirer la subtile légende qui se dégage de ses mises en scène.
Recientemente, este cinco de abril, cuando expuse obra mía y animé un debate en el Salón de Joanna Kaluzinska, mecenas y psicoanalista, habíamos llegado, una joven psicóloga y yo, a una discusión en la escalera, ya que allí era donde se podía fumar, que ponía de relieve un desacuerdo de fondo: el de poner en un mismo plano, o sea el de tomar a la una por la otra, catarsis y sublimación. Para resumir, postulé que la catarsis tenía que ver con una economía de la obra artística en sí, y la sublimación tenía que ver con una economía general de la vida del artista y de su público: lo que Deleuze habría llamado un agenciamiento. Pues bien, este pequeño ensayo, por pretencioso que sea respecto al ambiente musical, es un ejercicio de agenciamiento (véase un ensayo de sublimación): Céline Camus merece que se escuchen sus canciones, en el extraradio y en París, y que se sepa respirar la sutil leyenda que se desprende de sus puestas en escena.
Je sais qu'elle va chanter coté Pigalle dans la mi-mai, mais j'ai pas noté, veuillez chercher de votre coté : http://www.myspace.com/celinecamus
jeudi 17 avril 2008
Ancienne variation sur Diane
mardi 15 avril 2008
A propos du livre Extravíos de IGL (bilingue)

Quand le philosophe remonte jusqu'au sommet l'échelle des idées il finit d'être philosophe: il dévient trapéziste.
Cuando el filósofo sube hasta lo alto por la escala de las ideas, deja de ser filósofo: se convierte en trapecista.
Bien entendu, pendant qu'il montait il était étymologiquement un "ami de la sagesse". Dès qu'il atteint le sommet il est artiste, sage ou ce bon démiurge qui fait naître toutes les illusions.
Por supuesto, mientras subía él era etimológicamente un "amigo de la sabiduría". Desde que ha llegado a lo alto es artista, sabio o ese buen demiurgo que hace surgir todas las ilusiones.
La lecture
Ce moment où l'on ne peut monter plus, et qu'on ne peut plus exprimer que par la vision ou richesse est atteint très souvent durant des instants du sommeil. Celui-là est le secret et l'impossible mis à la portée de tous et constitutif du mystère de tout artiste accompli ou homme de lettres.
La lectura
Ese momento en el que no se puede subir más en la idea, y que es inefable si no fuese por la visión o la riqueza es alcanzado frecuentemente a lo largo de los instantes de la siesta. Este es el secreto y el Imposible puesto al alcance de todos y constitutivo del misterio de todo artista o de todo hombre de letras.
La femme
Une dimension différente sur laquelle je reviendrai est l'Eternel Féminin, source d'angoisse et d'illusion. Peut-être un des visages uniques qui nous attendent là-haut.
Dans "Extravios" elle est princesse (Ignacio Gomez de Liano, son auteur, signale que l'ambiguïté et le secret de la princesse peuvent être ceux de l'androgyne) comme dans ce monde amazonien qui est de The Faerie Queen, Penthésilée de Kleist et l'Orlando Furioso...
La mujer
Una dimensión diferente sobre la que volveré es el Eterno Femenino, fuente de angustia y de ilusión. Quizás uno de los rostros únicos que nos esperan allá arriba. En "Extravíos" es princesa (Ignacio Gómez de Liaño, su autor, me señala que la ambigüedad y el secreto de la princesa pueden ser los del andrógino) como ese mundo amazónico que son The Faerie Queen, Pentesilea de Kleist, el Orlando Furioso...
jeudi 10 avril 2008
Nirvana in Paris
Passant voir au Musée Guimet l'annexe ou Panthéon Bouddhique avec une amie nous l'avons trouvée fermée. Nous avons passé donc un bon moment au grand rez-de-chaussée du musée aux salles du Cambodge et de l'Inde. L'aspect du musée, qui dans le souvenir de mon amie avait été "vieillot", a beaucoup changé depuis ma première visite, en 1987 ou 1988. J'étais persuadé d'avoir vu des fresques greco-bouddhiques la première fois, mais la gardienne hier disait qu'il n'y en a jamais eu au musée. Nous avions prévu plutôt de monter voir la Chine au deuxième étage, mais nous sommes restés tout le temps en bas: fortement impressionné par la souriante moustache de deux figures cambodgiennes torse-nu je le signale à mon amie et nous nous pressons de chercher une piste au sobre écriteau sur le socle: ils étaient tous les deux le dieu Vishnu. Donc, un roi dans la plénitude de l'âge, ni abstraitement patriarche comme Brahma le Createur, ni plus mystérieusement jeune comme l'ascète Shiva. Accueillant. J'ai fait mon timide voeu oblique à une sculpture à tête d'éléphant, jambes croisées et une petite sphère au creux de sa main gauche. Sans trop de cérémonie notre parcours en zig-zag a été comme une prière nonchalante. Parfois intéressés aux différences entre les petites terre-cuites indiennes, par rapport aux grandes en granit ou aux bronzes, dont la clientèle ne pouvait être la même, nous baignons, qu'il s'agisse du bouddhisme plus ou moins Hinayana ou d'hindouismes pluriels, dans un même acceptation de l'homme et de la femme, ne soit-il que par les artistes anonymes. Le triple pli parfois suggéré (bourrelets de la femme à partir de la quarantaine que je m'acharne a revendiquer) suppose une subtile provocation de l'ancien sur le Contemporain.
Je m'étais déjà rendu au Panthéon Bouddhique il y a trois ans, mais dès que j'aurai des impressions toutes fraîches je compte les ajouter à ce compte rendu.
Je m'étais déjà rendu au Panthéon Bouddhique il y a trois ans, mais dès que j'aurai des impressions toutes fraîches je compte les ajouter à ce compte rendu.
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