samedi 3 juillet 2010

El Don Giovanni de Carlos Saura

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Casanova responde desde su tiempo a las acusaciones contra Don Juan (de Tassis) lanzadas por la ideología psicológica del siglo XX, y en nombre justamente de él, de Casanova, presentado como un pacificador de la seducción por gente que no lo ha leído y que nos hablan de la capacidad de Casanova para contentar a las mujeres y que no tienen ni el menor recuerdo del Casanova violador, siempre vanidoso, que sobrevive por cobardía al heroísmo de Don Juan. Todo esto forma parte del tejido del Don Giovanni de Carlos Saura, cuya intriga gira en torno a la escritura del libreto por Lorenzo Da Ponte, un joven abate marrano (es decir judío converso que trata de conservar en secreto su antigua religión, y que en el caso de Da Ponte, como en el caso del español de hoy día o de los dos siglos pasados, debe recurrir a la ayuda para superar el olvido que le supone la fraternidad masónica).

La después de todo inocente película de Carlos Saura es un canto a la transgresión, y a la transgresión final que es la obra de arte, canto que los críticos de revistas de cine francesas (pienso sobre todo en la bochornosamente boboísta oldie "Télérama") han tratado como a una piltrafa.

Así Saura ha de nuevo sufrido el tácito boycott que hace que yo sólo haya podido verlo en una sala de arte y ensayo, y que sea para mi imposible encontrar en dvd títulos que son míticos para mí como Peppermint frappé de la que sólo conozco la crítica, entonces elogiosa que le hacía la revista marxista de cine a la que estaba suscrito mi padre "Nuestro Cine".

Me temo que salvo cuando hace sus musicales "alimenticios" (como hubiera dicho Buñuel), en España el destino de Carlos Saura es similar, si no peor. Con un Almodóvar que es la Pasionaria y la mantis religiosa de la lucha contra los enemigos del PSOE y de los constructos culturales Babelia, Raquel de la Concha, etc., qué opción le quedaba a Carlos Saura, ya que el panorama francés se había tragado la dulce píldora española, sino rodar su película en italiano. Ahora, en las enciclopedias de dentro de dos siglos - antes no - estará en el mismo capítulo (Cine italiano) que Pasolini o cualquiera de los verdaderamente abundantes genios del neorrealismo (más los Taviani, que se sienten cerca cuando uno ve este Don Giovanni).


6 commentaires:

Chiqui a dit…

Interesante, Manuel. No se puede encontrar en espanol? Voy a ver si lo encuentro por aqui.

Manuel Montero a dit…

Figurate. Los espanoles de hoy dia desprecian a Saura y no quieren tener amigos argentinos, por ejemplo. Dicho groseramente, por culpa del teclado francés. No sé si forma parte de mi Edipo, pero siento una rabia enorme contra la casta profesoral, la que he conocido empiricamente, en Granada, de toda la vida, y un poco en Barcelona.

Manuel Montero a dit…

Otro consejo, Chiqui, miralo en italiano, no me fio un pelo del tonillo de los doblajes. Y el italiano es la lengua de todas las artes, incluido el cine (desde luego el inglés es una lengua que molesta en una pelicula)

Manuel Montero a dit…

Porque aparte de algun estudiantillo en edad cachonda en algun punto del planeta, que pueda coger a Saura para una tesina, cuanta gente en la blogosfera, amateur y connaisseurs, se atreven a hablar de él ?

Chiqui a dit…

No, si cuando decía que lo buscaría por aquí me refería en italiano. Creo que tendrán la colección en Harvard. Lo que no se encuentre allí no se encuentra en el resto del país. El departamento de español tiene un buen programa de cine.

Yo llevo media vida entre profesores, hay de todo. Con los que yo tengo amistad no tienen nada que ver con tus recuerdos.
Sabes que trabajé durante un par de años con la hermana de Saura. Un encanto de persona, he perdido su pista. Recuerdo que le preguntábamos mucho, no acerca de su hermano sino de Geraldine Chapin.

Chiqui a dit…

Ah, he dejado unos enlaces a mi niñez en el blog de Elvi. Para tí.