mercredi 3 juin 2009

primavera 2003 (1)

Esta rosa que se abre
Comme une kamikaze
Palestinienne
Prise au ralenti
Como un cigarro que
Lentamente
No puede más y explota.
Primer augurio del
Día,
La rosa.





Las cosas oídas que guardas en tu cabeza
Son de una innegable belleza


Quise hacerme café, he estropeado la cafetera y no salía café. Temiendo una explosión, renuncié. De todos modos va a amanecer y no hizo falta tomarlo. Incorporé frases al portátil, hablé con mi hermano que vino en mitad de la noche, de un concierto de rock. Me hizo escuchar jazz de los años cincuenta, hecho con sutileza. Había fingido un sueño para contarte, lo escribí y luego el horror de mentir, siquiera sea para seducir, me hizo borrarlo. Se me ocurría que ibas a ir más lejos que yo en la interpretación. Lo bueno es que puede convertirse en un proyecto de “instalación”. Insisto, no era un sueño stricto sensu. No hubo fase rem, como dicen los insoportables, compuse una ficción un tanto cursi, en realidad, como toda ficción, un constructo defensivo. Así que me gustaría entregarme a ti sin más miedo. Porque soy más pintor que literato. No tener nada preparado, y perdona que piense en voz alta. O no me perdones, pero entonces castígame de una forma humana.


La señorita Rosa F. lleva ropa que se nota
Que luce al bailar como sobre una estatua mojada
Que sugiere el movimiento
Como lo sugiere todo en el romanticismo de los locos.

Ha pasado una noche en mi mente
Y la noche notaba que mis ideas se parecían todas,
Que dormido yo era el perro de la señorita
Mediano
Con sueños que sofoca el fuego de sus ojos,
Su incapacidaz para decir un piropo o un aullido.

Ha pasado el día solitario de la calle y la casa,
Y las llamadas telefónicas,
Y Rosa F. me inspira como se dice de la musa
Pero no sé poner en práctica
Sus versos increíbles y eruditos, emborrachados
De belleza y modernidad.

El final de la tarde ocurrió con urgencia
En mi pecho confuso de grandes premoniciones.
Y mi imagen vestida de profesor elegante y neutro
Se dibujaba sin cabeza
Encima del cuerpo sino bajo el zapato con cara de pensar.
Y mi imagen bien vestida le decía
“Cabecita mía, siempre perderás”.

Ha pasado el tiempo solitario.
Rosa F. es lo contrario.

Ella permite que pase lo prohibido
Con su risa discreta.
El sonido de sus ojos, la dificultad
De encontrar en otra tanta mercancía mental,
Tanta fiesta seria y deliciosa como curarse de pronto.

1 commentaire:

me a dit…

Bonito.Me gusta de este texto la naturalidad con que esta expresado

"Había fingido un sueño para contarte, lo escribí y luego el horror de mentir, siquiera sea para seducir, me hizo borrarlo. "